Colaboradores

5 Jul 2014
Colaboradores | Por: Sandra Cárcamo

Melancolía Política

Espero que cuando muchos regresen del “descanso político” no se topen con un país con el que no coinciden. 

A unos meses de las elecciones, yo sigo intentando hablar de política con quien puedo. Sin embargo, desde el momento en que se dio por sentado quién era el presidente electo, todos agarraron sus comentarios y se fueron a opinar de otra cosa. Como del Mundial, por ejemplo. 

Extraño que la población se crea analista en las conversaciones y que revele los descubrimientos y pronósticos  de la realidad nacional, que exponga abiertamente sus pensamientos políticos e ideológicos y que la primera pregunta sea ¿usted cómo ve el panorama actual? De esa forma dejábamos de lado las pláticas superficiales y conocíamos a la personas. 

Me parece injusto que “lo político” solo salga a relucir en tiempos de elecciones; que las personas se activen solo durante el periodo de campaña. El grave problema es asignar a la res pública un tiempo para ponerle atención y en el resto “seguir con nuestra vida”, como si la política no es parte de ella. Durante elecciones todos nos sentimos parte de y deduzco que es por el voto. Pero el siguiente tiempo ¿no es acaso el momento más importante?, porque es cuando deberíamos estar pendientes de que las promesas se están cumpliendo o al contrario fiscalizar que el país no agarre el rumbo que temíamos. Elegir a funcionarios no quiere decir ir a votar y lavarnos las manos. Porque la política sigue…

La política no descansa, no se toma ratos de respiro. Se cree eso cuando lejos de verse el quehacer político como algo propio a nuestra naturaleza, lo vemos aparte de nuestra realidad. Por esto, difiero de los analistas que consideraron que la madurez política está llegando a nuestro país, solo por el diálogo que prometió el actual presidente. En realidad, la madurez llegará cuando los individuos entendamos el rol de la política y dejemos de verla solo como una fuente de trabajo y de dinero. 

Con melancolía recuerdo las buenas columnas, la cantidad de colaboraciones políticos que tienen los sitios en internet porque todos quieren opinar al respecto. Pero ahora ya no se toman siquiera el tiempo para saber qué pasa en el país. Hablar de realidad nacional es imposible si la conversación se rompe con solo preguntar ¿y usted qué cree de la reforma fiscal? Porque la respuesta es similar en todos los casos: “no sé bien cómo está eso, no he visto muchas noticias”.

Ahora ya nadie parece tener el tiempo para comentar los hechos que nos corresponden cada jueves en plenaria; los debates en diversos canales que van diciéndonos cómo actúa el nuevo gobierno.

Todo aquello que hace tres meses “cambiaría el destino del país” pareció ser una preocupación momentánea y nos interesan más los marcadores de partidos de países de los que no formamos parte, pero que defendemos mejor que al nuestro. Yo solo espero que cuando muchos regresen del “descanso político” y de celebrar partidos futbolísticos, no se topen con un país con el que no coinciden, porque entonces la culpa será de ellos por no haber estado.

Mientras tanto, los comprometidos con la verdadera política seguimos hablando en el silencio, intentado llevar el mensaje de no quitar el dedo del renglón, de crear nuevas formas de hacer política y de no cerrar los ojos para “descansar”.. 

 

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