Colaboradores

12 Jul 2013
Colaboradores | Por: Ricardo Velásquez

Los que no contamos

“No encajas en MedioLleno porque tu lenguaje es pesimista”, me dijo un caballero sin la capacidad de calzar mis zapatos. Al parecer tampoco encajé en otro diario de mayor circulación, porque de ese me mandaron a sacar con apenas dos artículos. Pero algo de razón tenía el señor sobre mi manera de no callar lo que me lastima. Es que alguien puso de moda alguna vez mantener la chivatada, fingir que estamos bien aunque el corazón se desgarre, mantener la cortesía, desfilar con bandera de campeones, los hombres no lloran, y no sé qué otras machadas de vieja escuela. Y, sin que a los que nacimos después nos pidieran permiso ni opinión, esa estúpida fachada se volvió el medio lleno obligatorio.

Pero por aquí surgieron algunos idealistas, soñadores y revolucionarios que dijeron: “Momentito” la vida no se trata de agachar la cabeza y evitar a toda costa incomodar a los que abusan de posiciones privilegiadas. Los innovadores de entonces intentaron plantear posturas alternativas y los mandaron a callar a pura benemérita, con macanazos de la guardia nacional y mote de comunistas. La cosa se salió de control y nos matamos en guerra civil de bajo impacto, bajo la supervisión de dos potencias en plena guerra fría.

No ha cambiado mucho la cosa. Hoy, aunque no nos desaparecen por pasarnos de vivos escribiendo ideas que pocos lectores siguen, seguimos siendo irrelevantes, efímeros. Seguimos valiendo madre hasta que se acercan elecciones y los nuevos abusivos nos intentan manipular con lista de ilusiones y promesas insostenibles. Resulta más barato ignorarnos durante 4 años y desacreditarnos para mientras, con calificación de muchachitos malcriados e inexpertos. Pero no les van a salir las cuentas por un detalle; nacimos, existimos, pensamos por cuenta propia, nos educamos solitos sin plan aprobado por ministerio. Vimos qué tan profundo llega el hoyo del conejo y la realidad nunca más será “como antes”.

Más temprano que tarde, nos vamos a tomar los timones de los barcos. Estamos hartos de poses, de fachadas, de antagonismos que solo subsisten por el lucro de antagonizar. Estamos hartos de ver cafres, analfabetas, incapaces de leer de corrido ni frases ni cifras, ganando sueldo de diputados y afectando a millones, votando por madrugones y despilfarrando lo escaso. Estamos hartos de ver el show de diputados baleando policías, presidiendo la asamblea borrachos, golpeando a su mujer para después desfilar como víctima de cuernos en antejuicios. Estamos hartos de ver a los antagonistas hechos compadres, incumpliendo sentencias constitucionales en vaca. Prohibiendo criticar a candidatos a la presidencia so pena de multa. Todos echándole la culpa a otros y nadie se atreve a decir, yo también tengo la culpa pero pienso rectificar en x, y o z. 

Los jóvenes venimos a jugar en la cancha y si no se apartan los que ni juegan ni dejan jugar, los vamos a quitar nosotros. No hace falta que estemos agremiados o afiliados a partidos. Es cosa de aritmética simple. Somos los que vamos a pagar los prestamos actuales y las pensiones futuras. Somos los auténticos dueños de la fiesta y estamos hartos de los mariachis. Y si nosotros nos hundimos, se hunde todo. Así que no nos quieran intimidar ni con canas ni con poses. No somos serviles, no somos dóciles, no somos tontos útiles. Y si quieren que los respetemos, es hora de que los más viejos empiecen por respetarnos.

 

*Colaborador de MedioLleno

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