Colaboradores

12 Jul 2014
Colaboradores | Por: Roberto Marroquín

Los cambios de siempre

Los simpatizantes de los partidos políticos deben exigir que sus representantes sean escogidos democráticamente.

Por muchos años los llamados “relevos” en el COENA no han sido más que las mismas personas ocupando una silla diferente, como son los casos de Alfredo Cristiani, Hugo Barrera, Óscar Santamaría o Gerardo Suvillaga, quienes en varias ocasiones han formado parte de la dirigencia. A excepción de Cristiani, todos son actualmente miembros del órgano de dirección desde hace más de seis años.

Hace unos días, otro relevo se dio: salieron dos cercanos colaboradores de Norman Quijano y en su lugar se nombró al hijo mayor del fundador del partido, que lleva más de 14 años como diputado, y al ex subdirector de una organización de jóvenes, Rodrigo Molina, quien previamente había formado parte de la Comisión Política del PDC.

Con este último movimiento se ve muy poco claro que Arena avance hacia una democratización interna, pues a diferencia de lo que escribía un columnista de este medio y miembro de CREO, estos “cambios” no son más que la confirmación de que las prácticas seguirán siendo las mismas. Porque a pesar de la integridad y compromiso de Molina Rochac, su nombramiento y el de d’Aubuisson, fueron sin consultar a la base ni a las estructuras medias. Un dedazo en pocas palabras.

Dudo que esos nombramientos sean la muestra de que hay disposición para comenzar a cambiar para bien por parte de Arena. Más bien, creo que eso apunta a que sea un intento por recuperar la credibilidad de un partido alérgico a la  transformación.

El reto más grande, por el momento, es que los miembros del COENA, o al menos el presidente, sean escogidos en una elección donde compitan de cara al partido y se acabe la sospechosa y espontánea unanimidad con la que el órgano de dirección es “elegido” en las asambleas generales para avivar la esperanza de que las cosas serán transparentes, sin imposiciones ni amaños.

Con eso marcaría una gran distancia del FMLN, cuyos cuadros de dirección, aparte de datar de finales de la guerra civil, son elegidos sin mayor proceso que ser presentados a los convencionistas y votados también por “unanimidad”. Sin duda, algo imposible de cambiar si sus militantes y quienes simpaticen con su proyecto no exigen que la renovación sea una constante en la vida de los partidos políticos. 

  • BONITATEQUIERO

    SI TU VIVES EN UN PASAJE, ALLI VIVE OTRA FAMILIA, A TI QUE TE IMPORTA COMO VIVEN TUS VECINOS. METIDOS.

  • Rodrigo Molina Rochac

    Estimado Roberto,
    Te quería comentar que, a pesar de tratarse de mi propio nombramiento, estoy de acuerdo con varios de los puntos que haces en tu artículo. Ciertamente la forma en que se desenvolvió el tema no refleja los cambios que muchos hemos demandado de los partidos políticos. A pesar de ello, acepté el puesto exactamente para tener la oportunidad de incidir en crear esos cambios que queremos ver. Entiendo que pueda ser dificil confiar en que mis intenciones sean diferentes, y que genuinamente tengo la intención de cambiar los mismos procesos mediante los cuales asumí este reto, pero más de lo que te pueda tratar de convencer, serán mis acciones y el tiempo que deberá demostrarlo. Ante todo, quiero agradecer tu crítica. Esa crítica sensata y honesta genera la presión necesaria que ayuda a cambiar las cosas. La transformación política del país se logrará solo con nuestra perseverancia, nuestro trabajo y la fortaleza de nuestras convicciones.

    Saludos,
    Rodrigo Molina

    • Gracias por tu respuesta Rodrigo y por tu apertura a la crítica, es buena señal. Saludos!

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