Colaboradores

15 Jul 2017
Colaboradores | Por: Luis Quintanilla

¿Lorena Peña desinforma a sus seguidores?

Después de presidir el poder legislativo por un año y medio, y contar con una aceptación general de la población, Lorena Peña se ha convertido en una demagoga y populista que desinforma a sus seguidores. Las plataformas que utiliza para dicho fin son sus redes sociales. Sus publicaciones en Facebook y Twitter están altamente cargados de ideología, cuya finalidad es construir un imaginario colectivo, con argumentos no tan cercanos a la realidad.

Sus últimas críticas han sido a la aprobación de la reforma laboral que el 11 de julio se firmó en Brasil. Las declaraciones de la diputada afirman que en Brasil se ha decretado que la jornada laboral sea de 12 horas.

La diputada, quien al dejar la presidencia dejaba también muchas preguntas, gastos sin justificación y polémicas, pretende manipular la opinión pública de los simpatizantes del partido oficialista. Y, quizás, de algunos otros que carecen de criterio propio e información.

Lo que reclama la diputada es el aumento de horas en la jornada laboral, gracias a la reciente reforma, que modificaría el tiempo clásico para trabajar de 8 hasta 12 horas. De lo que claramente no se ha informado, es que la jornada semanal no superaría las 48 horas estipuladas por ley. Lo que sí hace la reforma es abrir la posibilidad para que el patrono y el colaborador acuerden una jornada de 12 horas, y luego un descanso de 36 horas ininterrumpidas.

Al realizar una rápida revisión de la reforma que el presidente Temer deberá ratificar en estos días; flexibiliza las prácticas que ya se han venido realizando, entre ellas: la prestación de servicios sin vínculos laborales, a lo que la denomina como “trabajador autónomo”.

Twitter  

El post de Twitter de la diputada es aún más alarmante. En este microblogging, Peña retuiteó: “Lo que logró la derecha anoche en Brasil. Si los dejamos ARENA no dudaría en hacerlo #ArenaNuncaMas”. Los matices populistas y demagógicos de la diputada llegan al extremo, creando un escenario catastrófico en donde el partido de derecha, de llegar al poder, hará exactamente lo mismo. Todo lo anterior construido con base en información tergiversada.

Igual sucede en otras empresas, como supermercados, los call centers, tiendas por departamentos y distribuidoras comerciales, donde el patrono y su colaborador determinan los descansos y las jornadas laborales.

Sin ir tan lejos, en el sistema de salud pública y privada, las jornadas se extienden hasta 24 horas y en su lugar se otorgan días compensatorios, los cuales el trabajador utiliza según acuerdo con patrono.

Estas relaciones laborales no son nada extrañas. Sin embargo, la diputada Peña no podía perder la oportunidad de crear alarma entre sus seguidores y denunciar que los logros alcanzados, como la jornada de ocho horas, están corriendo peligro. Y que si los salvadoreños cedemos ante la derecha, los próximos en perder dichos logros seremos nosotros.

Más allá de los matices populistas de la señora diputada, es necesario evaluar las transformaciones y modernizar las prácticas políticas tradicionales para unas más responsables, trasparentes y constructivas; en donde, la ideología retome su naturaleza inicial de regidora de lo público y desaparezca su utilización como arma desinformativa.

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