Colaboradores

1 Mar 2013
Colaboradores | Por: Víctor Villanueva

Las prácticas anticompetitivas y nuestra autoridad de competencia

Desde el año 2006, contamos con una autoridad de competencia: la Superintendencia de Competencia, quien vela por el cumplimiento de la Ley de Competencia y además, promueve, protege y garantiza la sana competencia en pro de la eficiencia económica y el bienestar de nosotros los consumidores. Por lo tanto, como ciudadanos y consumidores es necesario conocer qué es competencia, quién es la autoridad y de qué nos protege.

 

La competencia es un proceso que incentiva a todas las empresas a luchar de manera independiente, con el objetivo de alcanzar la mayor clientela posible; ofreciendo así, sus productos y servicios en condiciones más atractivas. Este entorno de competencia permite que se generen más beneficios a los consumidores. Es decir, mejores precios, mejor calidad e innovación. Sin embargo, este entorno de competencia puede ser alterado nocivamente con la ejecución de prácticas anticompetitivas, que afectan al mercado y, sobre todo, a nuestro bolsillo.

 

Las prácticas anticompetitivas, en resumen, son acciones que limitan, disminuyen o eliminan la competencia en el mercado, y la Ley de Competencia las clasifica en tres tipos: acuerdo entre competidores, prácticas anticompetitivas entre no competidores y abuso de posición dominante.

 

El acuerdo entre competidores, habla por él mismo, consiste en dos o más empresas que realizan acuerdos o arreglos para eliminar la competencia. Esta práctica anticompetitiva se traduce en acciones como: fijación precios y cantidades, condiciones de compra o venta y división del mercado.

 

Por otra parte, las prácticas anticompetitivas entre no competidores son acciones que realiza una empresa que participa en diferentes eslabones de la cadena de valor. Un ejemplo: de productor a distribuidor. Esta práctica se manifiesta claramente en convenios y en ventas atadas o condicionadas.

 

Otra práctica nociva para la competencia, es el abuso de posición dominante. Esta conducta se caracteriza por el abuso de poder en un mercado, para limitar, impedir o desplazar la competencia. Esta práctica se manifiesta en acciones como: creación de obstáculos a la entrada de nuevos competidores o expansión de competidores ya existentes, disminución de precios de forma sistemática por debajo de los costos y venta o prestación de servicios en alguna parte del territorio del país a un precio diferente al que se ofrece en otra parte del mismo territorio. Es importante aclarar que la posición dominante por su misma naturaleza, no es castigada por la Ley de Competencia. Es sancionada sólo cuando se está cometiendo una práctica anticompetitiva abusando de su posición dominante.

 

Todas estas prácticas tiene una característica y consecuencia en común: nos afectan.  Porque impide que tengamos más opción de compra, que no exista innovación en los productos y que los precios sean altos y de mala calidad. Ante estas prácticas, la Superintendencia de Competencia tiene la facultad legal de imponer sanciones económicas y ordenar el cese de la práctica que está alterando la competencia en el mercado.

 

Ahora, regreso a mis preguntas iniciales. ¿Qué es la competencia? Un beneficio para nosotros los consumidores. ¿Quién es la autoridad? La Superintendencia de Competencia. ¿De qué nos protege? De las prácticas anticompetitivas que afectan nuestro bolsillo y el mercado.

 

*Colaborador de MedioLleno

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