Colaboradores

19 Nov 2017
Colaboradores | Por: Alejandra Machado

La vida de un animal en El Salvador

Día a día se ven en las noticias, e incluso durante el fin de semana, la cantidad insólita de violencia por la que atraviesa el país. Esto no es nada nuevo, todos los que vivimos en el país y hasta en el extranjero se sabe, la vida en El Salvador no vale nada.

¿Y esto que tiene que ver con el título? Desde mi perspectiva demasiado. La sociedad salvadoreña está enferma con ese virus llamado violencia hacia toda forma de vida existente, nadie se salva y es ahí donde entra el contexto de mi escrito, “toda forma de vida existente”.

Como nos enseñan desde que iniciamos a asistir a la escuela o colegio, un ser vivo no solo son los seres humanos, sino también se abarca una gran gama de clases, entre las cuales se encuentran ubicados los animales. Al igual que una persona, nacen, crecen, se reproducen y mueren, entre todo lo demás que involucra su paso por la tierra de los vivos. Hoy me quiero referir específicamente a un grupo de animales que dicen ser queridos, pero en realidad no lo son del todo, estas son las mascotas.

¿Qué son las mascotas? Son aquellos animales de compañía, aquellos que generalmente las personas tienen en su casa por A o B motivo, como por ejemplo y los más comunes, perros y gatos. El detalle es que, desde la perspectiva inicial de este artículo como lo mencionaba anteriormente, si la vida de un ser humano no importa mucho dentro de una sociedad violenta por naturaleza, mucho menos o nada importara la de otra forma de vida como un animal de compañía.

Desde que el salvadoreño sale a las cinco de la mañana que va de camino a su trabajo, a la universidad o al colegio, es casi imposible de contar el número de animales abandonados en la calle que se pueden ver. Todos estos han llegado a dormir en una acera o debajo de un carro por diversas razones, ya sea porque directamente su antiguo dueño les abandonó por estar enfermos, o simplemente nacieron de una madre la cual ya había sido abandonada y toda su vida desde cachorros han sido criados por el frío, el hambre y la crueldad del ser humano.

Existen diversas leyes que se enfocan en querer conservar la vida de animales de compañía en El Salvador, pero en realidad solo fueron escritas en papel y abandonadas. En el 2016, por ejemplo, se aprobó la Ley de Protección y Promoción del Bienestar de Animales de Compañía, pero en la realidad no se logró ningún cambio.

Es algo lógico que un cambio en una sociedad no se lograra desde las leyes, sino atacando el verdadero problema, en este caso la educación de la sociedad, pero tampoco se castiga a los infractores de dichos delitos. Los castigos van ascendiendo monetariamente, hasta no permitir que el infractor posea una mascota por un período específico, pero absolutamente nadie creo considere que esto es beneficioso para alguien.

En esta ley, también, se toca el tema de los refugios y como estos deben recibir apoyo por parte del Estado. He tenido la ocasión de preguntar a los encargados de tres refugios que no mencionaré, si esto se cumple de alguna manera y todos me han afirmado esto no ha pasado, y nadie se les ha acercado para este propósito.

Día a día en cada lugar del país, inclusive en este preciso momento que está leyendo esta línea del texto, hay una persona torturando a un animal, y absolutamente nadie toma conciencia de este cáncer que adolece a la sociedad. Tener lástima no ayuda en nada, es hora de explorar nuestra conciencia y tomar acción para que, poco a poco, esta situación vaya cambiando y se entienda que un animal también es un ser vivo, y merece el mismo respeto que todos nosotros.

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