Colaboradores

10 Jul 2018
Colaboradores | Por: Alexandra de Sola

La Verdadera Pobreza de El Salvador: ¡La falta de Empatía!

Buenos vs. Malos; Héroes vs. Villanos; Izquierda vs. Derecha; Hombre vs. Mujer; Ricos vs. Pobres; Religiosos vs Laicos.

 

Lo más fácil para el ser humano es categorizar y etiquetar; es un instinto de

sobrevivencia para enfrentar y entender nuestro entorno, especialmente el miedo a lo desconocido.  Y si bien las etiquetas ofrecen un sentido de seguridad, también crean drama, polarización y promueven ideas fundamentalistas que crean aún más división. Pero si pensamos con el corazón, descubrimos que el mundo no es blanco o negro y que la única forma de romper con los extremos de opinión es colaborando con “los otros”, entendiendo nuestros temores y educándonos con los datos duros detrás de cada argumento o pensamiento individual.

 

Las opiniones abundan, pero muchas veces no están basadas en conocimientos puros, y menos vistas con compasión; la mayoría vienen de creencias culturales, instintos de sobrevivencia o en suposiciones basadas en que nuestra realidad inmediata es “lo normal” y que las otras personas son simplemente IDIOTAS o INMORALES. Es por ello, que es importante informarnos y manejar datos FRESCOS como la leche y los vegetales que consumimos.  De no ser así, terminamos intoxicados de temor, ignorancia, odio y rencor. La falta de empatía, a mi juicio, nos ha condenado a una pobreza económica y social.

 

Por todos estos motivos, en los últimos años me he convertido en una fanática de las cifras, estadísticas y datos duros.  En particular, he enfocado mucho tiempo y energía para entender la condición de la mayoría de las niñas y mujeres en nuestro país. Ocuparé las palabras de Xiomara, de la comunidad de Santa Lucia en Sonsonate para definir pobreza: “… es la escasez de trabajo, porque si no hay trabajo, no hay dinero. O hay trabajo, pero si no se tiene la educación, no se logra.”

 

Esforcémonos en entender puntualmente la situación de Xiomara. Para las Madres como Xiomara, la situación es especialmente precaria. La decisión que enfrentan a diario es mandar a sus hijas a la escuela y exponerlas a ser violadas o dejarlas en casa haciendo oficios varios y limitar sus oportunidades en el futuro. Pero también enfrentan decisiones económicas: “tengo una cora ¿alimento o educo?”

 

Esta decisión, de perder o perder, trae consigo consecuencias aún más graves. Por un lado, los riesgos son REALES, las violaciones y embarazos son altísimos (los más altos en la región); en el 2015 se reportó un total de 13,146 niñas embarazadas entre 10-17 años, de las cuales 11% tenían menos de 14 años. Más escalofriante aún, son los datos del Instituto de Medicina Legal, que reporta que el 80% de los casos de violaciones de menores son cometidos por agresores familiares o conocidos de la víctima. Por otro lado, la falta de acceso a educación continua limitando las oportunidades y mantiene a mujeres con las manos atadas a la pobreza.

 

AHORA ¿Cómo cambiamos esta realidad?

 

Según los datos duros y las conversaciones sostenidas, estoy convencida que es fundamental PRIORIZAR LA EDUCACIÓN,  por supuesto que necesitamos Ciencias y Matemáticas; pero, igual de importante es educar en Afectividad y Sexualidad Responsable. ¿Por qué? Porque nuestras niñas y niños están siendo violados de sus derechos todos los días; porque los padres no están capacitados para empoderarlos; porque el 40% de los hogares no cuentan con una figura adulta; porque estamos en una crisis de violencia categórica.

 

No son importantes las voces de mujeres ciudadanas como yo; las que recibimos críticas, insultos, amenazas, ataques, las que somos acusadas de conspiraciones fantasiosas que amenazan a la familia y los valores de nuestro país.

 

Son más de 13,000 delitos que claman por nuestra atención inmediata. Son el 30% de embarazos de niñas y adolescentes menores de 18 años los que deberían enfurecernos, hacernos llorar de frustración y obligarnos a la colaboración, a la creación de puentes entre disque “enemigos”.

 

El anteproyecto de Ley de Educación en Afectividad y Sexualidad Responsable, como cualquiera, tiene oportunidades de mejora; pero, es un comienzo con fundamento sólido e intenciones genuinas de solucionar un problema serio en el país. ¡Desacreditar la solución presentada no debe de ser el enfoque de nuestros “adversarios”, enfocar energías en solucionar el problema SÍ!

 

Por mi parte, cuentan con un compromiso firme de seguir trabajando para mejorar

la situación de la mujer y la niña salvadoreña y una apertura genuina para trabajar en conjunto. Lo único que no estoy dispuesta hacer es esperar.

 

Fuentes: Mapa de Embarazos en Niñas y adolescentes en EL Salvador 2015

La Pobreza de El Salvador: Desde la mirada de sus protagonistas 2014

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