Colaboradores

23 Dic 2012
Colaboradores | Por: Karla Rivas

La pequeña gran Superintendencia (I Parte)

En 2012 la institución defensora de la libre competencia en El Salvador ha señalado problemas históricos de competencia en el mercado de arroz y azúcar;  protegió la competencia en telefonía denegando la compra de DIGICEL por parte de CLARO, con decisiones firmes e independientes ha ganado la aprobación y respeto de muchos salvadoreños. La misma que solo cuenta con 21 técnicos en competencia y con el séptimo presupuesto más bajo entre 70 instituciones descentralizadas del Estado.

 

En 2012 por primera vez en la historia del país apareció en  medios de alcance nacional un anuncio sobre competencia (económica, no deportiva de los que salen a montón). En el anuncio, tres niños vendían naranjas y mostraban las prácticas anticompetitivas que sanciona la Ley de Competencia, figuraba el logo y los datos de contacto de la Superintendencia de Competencia (SC), la institución que según el anuncio, es gubernamental y  trabaja para defender la libre competencia en el país. Con 6 años de existencia la SC nunca había tenido el presupuesto para pagar por publicidad que la “sacara a la luz”, incluso algunos pensaron que se trataba del lanzamiento de una institución nueva. En 2012 se hizo realidad una campaña de recursos modestos pero de mensajes claros y creativos que permitieron llegar a parte de la sociedad salvadoreña y saldar ese compromiso informativo que se tenía con la población.

 

Publicitarse masivamente es una forma valiente de decir “aquí estoy” y dar un paso al frente para ponerse a disposición de la población para recibir denuncias y cumplir la tarea que por ley le corresponde a la Superintendencia. Los ciudadanos tienen el derecho de acudir a ella y esta la responsabilidad de dar respuesta a sus necesidades.

 

Estas necesidades podrían ir desde la de un empresario que quiere vender prótesis dentales pero su competidor más fuerte lo bloquea en su intención de colocarlas en laboratorios, hasta la de una UACI que denuncia un acuerdo de precios entre competidores que venden tirro en una licitación del estado.

 

El análisis de competencia es tan amplio como la cantidad de mercados que puedan existir en la economía nacional. Para investigar y corregir las posibles fallas de competencia que pudieran existir en estos mercados El Salvador cuenta con una institución que tiene 40 empleados (sólo 21 de estos técnicos en competencia) y el séptimo presupuesto más bajo de todas las instituciones del Estado (el puesto No. 7 de abajo para arriba de 70 instituciones descentralizadas, según Transparencia Fiscal).

 

Esta “pequeña gran Superintendencia” ha señalado problemas históricos de competencia que nadie había señalado, o al menos nadie había señalado de manera tan contundente. Ha protegido la competencia sin importar contra quien tuvo que defenderla. De manera independiente ha alzado su voz para señalar problemas de competencia en los mercados de medicamentos, telefonía, harina, arroz y azúcar; ha analizado solicitudes de fusión en supermercados, combustibles, y seguros; y se encuentra estudiando la competencia en aerolíneas y analizando un posible acuerdo entre competidores en servicios hoteleros.

 

Con el apoyo de los medios de comunicación y de los fieles seguidores de las redes sociales, la Superintendencia ha luchado varias batallas en 2012. Dos de las que han ocupado importantes espacios en los medios y en la agenda nacional han sido en los mercados de arroz y azúcar. Lea más al respecto en la segunda parte de este artículo.

 

*Colaboradora de MedioLleno

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