Colaboradores

7 Oct 2012
Colaboradores | Por: Carlos Eduardo Palomo

La gran solución es la educación

Basta con salir a la calle, abrir el periódico o leer en internet para darse cuenta de los problemas actuales que un pequeño país como el nuestro se sufre cada día. Delincuencia, muertes, extorciones, asesinatos, salarios bajos, hambre, pobreza, políticos (¿no se suponía que ellos traían soluciones en lugar de problemas?), bajos niveles inversión y crecimiento, en fin, la lista es interminable.

Pero es importante decir que todos ellos tienen una base común y por tanto una solución común; esta solución es la educación. Ese tema del que ya casi no se discute, ese tema que ya muchos aborrecen. El profesor puede exigir a los alumnos aquello que ha enseñado, pero, ¿qué podemos exigir a nuestro país si nadie lo ha educado?

La población, se une para apoyar a la Selecta, se une para defender la Constitución, se une para defender la democracia, pero hasta ahora no se ha unido para defender la educación. Defender la educación de la triste y risible inversión que los gobiernos de nuestra nación dan a este rubro, defender a la educación del sistema que promueve una educación cada vez más “light”, defender a la educación para que no caiga  en el olvido, defenderla para que no sea vista nada más que como una simple obligación impuesta por nuestros padres.

Los países industrializados, los países que han sido el boom de los últimos años se caracterizan todos por hacer inversiones en educación, en la investigación y el desarrollo técnico-científico, por promover un sistema donde se premia al que aprende y se castiga el que no lo hace, en ello reside el estatus con el que actualmente cuentan dichas naciones. Por el contrario, en El Salvador, las condiciones alientan a hacer todo lo opuesto, abandonar los estudios y a ponerlos bajo otras prioridades (que generalmente son menos importantes).

Delincuencia y pobreza son consecuencias de la falta de educación, ¿qué inversiones puede atraer un país donde es poca la gente capacitada en las ciencias y la tecnología?, ¿qué puede hacer un delincuente para dejar de serlo, si no ve una forma más rentable de subsistir junto a su familia? El hambre a veces es más fuerte que la misma moral.

Es importante llevar a cabo una reforma educativa que pase por motivar en el aprendizaje de las ciencias exactas y la tecnología, componente del cual carece el sistema actual. El Salvador es el país de los administradores de empresas, aunque ya no haya empresas para administrar; de los abogados, aunque haya un abogado en cada esquina; de los psicólogos, que se volverán locos para tratarse entre ellos mismos. No son carreras despreciables en lo absoluto, pero ya hay más profesionales de los necesarios en dichas áreas. El país necesita más capacitación en las áreas donde la economía está creciendo, la ciencia, la investigación y el desarrollo científico-tecnológico.

El país necesita promover un amor por el aprendizaje, a dejar de verlo también como una obligación, la educación es un privilegio, es un derecho, uno por el cual aquí nadie lucha ya. Nuestra Constitución nos asegura educación y, sin embargo, son miles los que cada año no pueden ir a estudiar a la Universidad de El Salvador, pues esta ya no tiene presupuesto para recibirlos a todos.

Es importante pues, que salgamos a las calles, que utilicemos las redes sociales, es imperante que nos vistamos de blanco por la educación, que la salvemos de los brazos del olvido, porque solo a través de ella solucionaremos nuestros problemas, y prevaleceremos en el futuro, solo a través de la misma podremos dejar un legado de dignidad a nuestras generaciones venideras.

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