Colaboradores

7 Ene 2017
Colaboradores | Por: Manuel González

La falacia del Robin Hood salvadoreño.

La prosperidad de una nación, el desarrollo económico y hasta “el crimen y castigo” a funcionarios envueltos en casos de corrupción son temas que llegan a ser grandemente explotados a través de un populismo mediático y seductor, donde se juega con los sentimientos de las personas vendiendo menos por más y creando falsas ilusiones que terminan siendo solo humo y espejos. Pero ante las posibles problemáticas sociales y un clima de incertidumbre, donde hasta el gobierno es incapaz de mantener sus pagos al día, ¿Cuál sería la posible solución? ¿Quién nos puede rescatar? ¿Dejamos nuestras esperanzas relegadas a que vendrá alguien que pondrá orden y conducirá la nación a la prosperidad?

Siempre ha existido entre muchas personas la falsa idea que habrá un líder absoluto que sacará adelante a cualquier país, sin importar el grado de pobreza o de daño social que esté presente, esa figura que vendrá como una especie de paladín o Robin Hood y que pondrá alto a la corrupción, bajará los niveles de violencia, creará más empleos, y además le quedara tiempo para tomarse fotos con su mascota si anda por su casa. Pero la verdad es que no existe tal cosa como esa ya que esta figura, es solo un mito que es derivarte de una creencia popular o folklore.

El aclamado profesor de economía en la Universidad de Nueva York y codirector de NYU’s Development Research Institute, William Easterly, desmiente esta falacia en su libro de 2014: “La tiranía de los expertos”, donde establece que no hay una aproximación convencional al desarrollo de una nación basada en soluciones técnicas o “recetas para eliminar los problemas sociales”; a la vez, añade que la real causa de la pobreza es el ilimitado poder del Estado contra la gente pobre sin derechos. Si bien es cierto, y como el autor lo indica, han existidos milagros de crecimiento económico y social bajo esquemas que han recaído bajo la responsabilidad y “liderazgo” de una persona en cargo (China, Singapur, Corea del Sur y Taiwán), y donde como común denominador se llega a malinterpretar la atribución del desarrollo de esos países, ya que dicho milagro ocurrió con un líder autoritario en cargo, pero la realidad es que estos milagros sucedieron a pesar de estos líderes y no por causa de ellos.

Teniendo claro lo mencionado anteriormente,  es inviable atribuir un milagro o cambio a una sola figura dejando atrás factores externos y hasta coyunturales, ya que esto representara un esfuerzo sobrehumano y con muchos vicios de poder en su estructura que derivarían a más y más problemas sociales. Como lo expresa el doctor Easterly claramente, en los casos de “liderazgo autócrata” el estado se convierte más bien en un tirano con poder ilimitado y desmesurado sobre la mayoría, mayoría que queda a su merced.

Una persona con comportamientos autoritarios no es un líder, es de ilustrar que la más comunes prácticas de los personas autoritarias es controlar todo lo que se es posible, resguardar información y no aceptar ninguna crítica o cuestionamiento que se le haga ante sus decisiones o comportamientos. Si pudiéramos aplicar dichas conductas a un líder político nacional que llegara a tener la presidencia del país, ¿Cuál crees que sea las repercusiones ante la institucionalidad del país? ¿Cuál sería la mayor las mayores consecuencias ante nuestros derechos en un futuro? y ¿Qué pasaría con nuestras libertades y democracia?

Cabe subrayar que el mayor combustible de los líderes con tendencia autócrata no es una forma limpia y estructurada de hacer política, más bien son dos figuras altamente cuestionables, el clientelismo y el populismo; a medida los tiempos cambian muchas practicas también cambian y estos dos componentes no han hecho nada más que evolucionar con el tiempo incluyendo recursos a la mano y actuales como: las redes sociales y estrategias apegadas a la realidad actual, pero siendo en esencia más de lo mismo. Estas dos prácticas son sumamente terroríficas, puesto derivan en un autoritarismo que deteriora y pasa encima de instituciones; reescribe constituciones y crea nuevos círculos de corrupción, tal como ha sucedido y sucede en ciertos países de América Latina.

No nos dejemos seducir, ni engañar ante personas que lo único que buscan es el poder total sobre todas las cosas, esas personas que cuando son cuestionadas atacan a sus adversarios, reflexionemos bien y demos una lectura de fondo ante los ilusionistas, y las soluciones ante problemáticas que nos aquejan diariamente. No porque una ciudad esté más iluminada de noche es sinónimo de que hallan menos ladrones y sea más seguro salir.

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