Colaboradores

24 Mar 2013
Colaboradores | Por: Jonathan López

La esquina de las sonrisas

Recuerdo que en mi niñez me gustaba jugar trompo, chibolas, escondelero, cantarito y muchas otras cosas más. Me pasaba horas haciéndolo, la tarde se iba volando y el reloj me hacía una mala pasada pues me negaba el derecho a continuar en mi maravilloso mundo. No tenía mucho, pero tampoco me faltaba en gran manera, tenía lo necesario para divertirme y pasarla bien. “Hey, chele, regálame la soda” me dijo hace poco aquella niña como de 5 años en esa esquina. Ya eran incontables las veces que la veía allí, todos los días era lo mismo. De mañana, cuando me dirigía a esperar el bus para mi universidad y por la tarde, cuando regresaba, estaba en ese mismo lugar. Las primeras veces pensé que solo era ella quien llegaba a ese semáforo, pero al poco tiempo me di cuenta que eran 5 hermanitos los que pasaban hora tras hora allí.

Sueños destrozados, castillos en las nubes pisoteados, historias con dragones y princesas desvanecidas… una niñez estropeada. Recuerdo que me perdí en su mirada, no por el simple hecho de ver el color de sus pupilas –que por cierto reflejaban un bello azul marino– sino porque pareció que el tiempo se detuvo y ella me transportó hasta el lugar donde vivía. Solo tuvo que mirarme detenidamente y yo estaba en aquel lugar… una espléndida choza de palos y lámina, un pulcro piso de tierra, una extraordinaria sala que después de las 8:00 p.m. se convertía en dormitorio y a veces, cuando la suerte los acompañaba y conseguían algo de comer, también en comedor. En la esquina una lujosa colchoneta rota donde los niños juntos trataban noche tras noche poder conciliar el sueño. ¡Ah, bendito sueño! Parecía que ese amigo juguetón –el único que puede dominar a las incansables almas de los pequeños– se había ido para no regresar jamás, cosa que un despiadado personaje, llamado frío, aprovechaba siempre para hacer de las suyas. Los abrazos eran insuficientes en ocasiones, al igual que esas colchas hechas del más fino cartón que se pudiera hallar en los basureros.

El sonido del pito de un carro me hizo reaccionar. “Claro, aquí está, tené” le respondí. Me sonrió y con un gesto muy amable ella se llevó su mano a la boca y un suave y tierno beso se deslizo por sus rosados labios; luego se fue dando brinquitos. Seguí caminando y muchos pensamientos invadieron mi mente, en mi vida me había pasado tal cosa, qué podría haber tenido aquella niña que causó ese efecto en mí –aún me sigo preguntando lo mismo–. Solo sé que me propuse algo: cada vez que viera a esta niña le iba a sacar una sonrisa, dinero, comida, un chiste, de cualquier manera que se me ocurriera, pero una sonrisa en fin. Si todo el día ella no podía hacer otra cosa más que aguantar regaños, maltrato o algo parecido por sus hermanos mayores, cuando yo pasara por esa esquina tenía que lograr sacarle una sonrisa. Y así fue.

Todos y cada uno de los que nos encontramos leyendo esto no me dejarán mentir, pasamos tan afanados y enfrascados en nuestro mundo que nos olvidamos de ver hacia los lados y darnos cuenta que no solo estamos nosotros. No necesariamente ver a los miles de niños que pasan pidiendo en las esquinas o las personas que trabajan en los semáforos limpiando las ventanas o haciendo malabares. Tus hijos, tu pareja, tu jefe, tu amigo, tus padres, todos necesitan sonreír al menos una vez al día. Dejemos un momento de lado los problemas políticos, económicos y sociales que afectan nuestro país y creemos más esquinas de las sonrisas u aulas de las sonrisas u oficinas de las sonrisas o cualquier lugar y/o momento de las sonrisas. Comienza tú y verás que tú alrededor se vuelve un lugar mejor. Hazlo desde ya.

 

*Colaborador de MedioLleno

14 Oct 2017
Hay cortinas de humo en la política salvadoreña
Colaboradores | Por: Ricardo Quijano

Hay cortinas de humo en la política salvadoreña

8 Oct 2017
¡Asegurate!
Colaboradores | Por: Alejandra Portillo

¡Asegurate!

7 Oct 2017
Seamos dueños responsables, no al maltrato animal
Colaboradores | Por: Diana García

Seamos dueños responsables, no al maltrato animal

1 Oct 2017
¿Será que en El Salvador existe la pena de muerte?
Colaboradores | Por: Jeferson Aldana

¿Será que en El Salvador existe la pena de muerte?