Colaboradores

21 Mar 2014
Colaboradores | Por: Ricardo Corado

¿La democracia funciona?

El objetivo no es legitimar la democracia como proceso constructor sino hacer la siguiente reflexión y análisis. ¿Por qué cuando el pueblo decide verdaderamente no le llaman así? Podría ser porque a través del tiempo hemos vivido diferentes sucesos en nuestro país y en nuestro continente, que hacen que si la derecha gana sea una democracia legítima aunque estos votos hayan sido comprados, sobornados y, en peor de los casos, amenazados, aunque sean realizados por la mayoría de la población.

La gente pobre y humilde que representa más del 70 por ciento en El Salvador es la que da los triunfos; ¿por qué, entonces, cuando la gente comienza a entender un proceso y a obtener el poder por medio de las mismas reglas, hay personas a quienes nos les gusta? Entonces ¿funciona? Pues al parecer no mucho, porque comienzan haber contradicciones en los llamados demócratas y empiezan a llamarlo populismo, regalías o fracasos en economía.

Debemos analizar que las reglas son las mismas pero los interese no. Participar cívicamente en votaciones es uno de los derechos más valiosos como ciudadanos, pero la lección final es de construir país. En realidad, no estamos polarizados sino desinformados, bombardeados con campañas de miedo, lo cual hace que esa democracia no sea verdadera porque el que pierde resiente y la gente no entiende de dónde viene y piensa que debe de ser algo normal.

Como salvadoreños, debemos hacer nuestra parte y educar a aquel que no sabe; enseñar que la realidad se percibe desde muchos puntos de vista y lo más importante depende de tu perspectiva personal. Debemos formar instituciones sólidas y que no traten de desplomarlas con cada desacuerdo que exista, que las reglas que se establezcan se respeten, las instituciones funcionen y dejemos de lado a aquellas personas que no buscan el bien común sino el personal.

Si la mayoría es la que decide, ese es el pueblo; y entender que no es un partido de fútbol como muchas declaraciones irresponsables lo mencionaron, sino que es un proceso en el que la gente dio su apoyo y la otra no. No se trata de ser enemigos, sino al contrario: de poder construir. Al final de cuentas seguiremos en el mismo lugar, con la misma gente y con los mismos problemas, mientras las democracias de Latinoamérica se van fortaleciendo. No hay que perder de vista que siempre habrán enemigos de esta, aunque lo traten de ocultar. Todos debemos ser cuidadosos de proponer y de llevar nuestro país a un mejor camino.

Hoy por hoy, parecería que el interés de algunos es mantener siempre una división en el país, cuando lo que se necesita es una oposición sana, constructiva. ¿Por qué? Porque el poder enferma y las reglas están claras: si no te gusta la forma de un gobierno pues tenemos el poder de cambiarlo. Pero si llegamos a la situación en que ninguna opción favorece, se vuelve un peligro, porque al final es una minoría quien elige.

Por tanto, y como reflexión, la democracia sí funciona, pero todos debemos participar en ella, siendo constructivos y propositivos; no minando el trabajo de los de turno. Se trata de lo principal y lo primordial que es el bienestar de El Salvador. Recuerda que en cualquier momento, quien tarde o temprano despierta y toma el verdadero poder es el PUEBLO, sea cual sea el sistema que quieran establecer. Siempre debe haber educación, empleo y salud. Solo así encontraremos el verdadero camino para el beneficio de todos y solo así existirá una población capaz de poder caminar mejor.

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