Colaboradores

30 Nov 2013
Colaboradores | Por: Víctor Ayala

Inversión extranjera

A pocos meses de las elecciones presidenciales, podemos observar diferentes planes, propuestas y modelos con que los candidatos pretenden llevar hacia adelante a El Salvador.

Particularmente llama mi atención que los 3 candidatos que cuentan con el mayor apoyo de la población, según las recientes encuestas, hacen énfasis en la inversión extranjera, y que de ésta se deriven los empleos que la sociedad tanto demanda y necesita. A ver, ¿cómo pretenden atraer a inversionistas extranjeros cuando ni siquiera nuestros mismos compatriotas están dispuestos a invertir aquí? Al leer los periódicos nos damos cuenta de que los grupos empresariales conformados por salvadoreños, hacen fuertes inversiones en otros países del istmo como Costa Rica, Panamá e incluso el Caribe, ¿qué motiva a estos grupos a invertir en países que están tan cerca geográficamente hablando? Pues es precisamente la distancia económica, clima de inversión y costo de oportunidad. Si no se crean las condiciones adecuadas para que los mismos salvadoreños tomen la iniciativa de invertir en su país, ¿en verdad esperan  que grandes capitales extranjeros vengan a arriesgar su dinero a El Salvador? Algunos políticos de  países latinoamericanos ya comprendieron que para que la gente deposite su confianza en ellos, tienen que crear y buscar las oportunidades para que toda la población tenga la posibilidad de salir adelante, así es, toda, no solo la clase política de turno y no solo el porcentaje de personas que votó por ellos en los comicios electorales.

Se preocupan tanto por la imagen que se presenta internacionalmente de nuestro país, y se preocupan tan poco de lo que la población, sus hermanos salvadoreños piensan de El Salvador. Constantes escándalos institucionales, disputas entre los poderes del Estado, una fiscalía que parece solo ver supuestos crímenes del pasado pero que hace caso omiso a la actualidad, que es en verdad alarmante. Lo mencionado anteriormente presenta algunas de las razones por las que nuestra economía no crece, antes de preocuparse por que inversionistas vengan a depositar su confianza en nosotros, deberían de preocuparse porque la hermandad y la fraternidad entre el pueblo salvadoreño crezca, que las instituciones de gobierno trabajen con un fin común, que El Salvador sea un país justo, con igualdad de oportunidades y sobre todo unido, que sin importar el partido político que tenga la responsabilidad de gobernar, se busque siempre beneficiar a la población. Cuando la confianza de los habitantes en las instituciones se recupere, cuando se vea en el panorama un cambio de mentalidad y los mismos salvadoreños estén dispuestos a jugársela por su país, cuando los emprendedores vean la posibilidad de que sus sueños empresariales se cumplan, cuando los pequeños y medianos empresarios tengan la oportunidad de ampliar sus negocios y así generar más empleo, pueden empezar a pensar en buscar la manera de atraer a personas del extranjero a invertir en nuestro amado pulgarcito y así finalmente crecer y progresar de la manera que los Salvadoreños nos merecemos.

El reto es muy grande, y confío en que la persona que el pueblo salvadoreño elija para gobernar, tome en cuenta estos escenarios para la implementación de su plan de gobierno. Si lo anterior se ignora y la crisis y la división del país aumenta, todas las propuestas y promesas de crecimiento económico y generación de empleo se sumarán a la larga lista de promesas electorales incumplidas, como la famosa fábrica de empleo.

*Colaborador de MedioLleno

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