Colaboradores

29 Jun 2014
Colaboradores | Por: Óscar Melgar

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo el pueblo salvadoreño tendrá condiciones seguras para vivir? Esta es la pregunta que me hago casi todos los días.

Vivir en El Salvador se ha vuelto algo intolerable. Tengo la oportunidad de trabajar en un lugar donde el monitoreo de medios es constante y es lamentable, decepcionante, pero sobre todo frustrante ver cómo día con día, la muerte es la madera en la mayoría de medios informativos.

Quizá la situación más fuerte que he vivido hasta el momento fue enterarme de la muerte de un hermano de una estimada colega, a quien la violencia sin temor y sin conciencia alguna decidió llevarse, dejando un terrible luto en su familia. Una familia que lastimosamente se une a esa terrible estadística de muerte que toca personas inocentes que salen nada más que a ganarse la vida honradamente a través de su trabajo. Mientras que un par de degenerados mentales, lo poco que les podíamos llamar, creyéndose dueños omnipotentes de la vida, se atreven a arrebatarla sin pensar en el gran dolor que causan.

¿Hasta cuándo el pueblo salvadoreño tendrá condiciones seguras para vivir? Esta es la pregunta que me hago casi todos los días. Yo soy un salvadoreño que se resiste a vivir en una sociedad donde la muerte sea vista como algo normal. Soy un salvadoreño que no quiere vivir en una sociedad donde la preocupación, el temor y la desesperación, se vuelvan mi madera del día a día.

Qué frustrante fue para mí conocer la noticia y pensar que esos descorazonados arrebatan la vida de una persona, causando tanto dolor y esperando que las autoridades puedan hacer justicia en esta tierra por aquellos que sufren. Aunque también sé que tarde o temprano cada uno de los que estamos en esta tierra pagamos con bien o mal todas nuestras acciones.

No puedo negar que si quisiéramos podríamos tomar las acciones en nuestras manos, pero eso nos volvería seres irresponsables, sin conciencia y, al igual que ellos, sin guardar respeto por la vida. Quienes sí deberían alarmarse últimamente son las autoridades, que tan “eficazmente” realizan su trabajo. Sobre todo, cuando vemos noticias donde presuntos mareros aparecen ya muertos con mensajes alusivos a la sombra negra o parecidos, que para mí parecen ya acciones de emergencia que la población envía para terminar con este problema llamado violencia.

De mi parte solo puedo brindar mi más grande apoyo a mi querida colega y decirle que me encuentro orando por ella y por su familia, para que tengan las fuerzas necesarias para travesar por esta dura situación. Además, espero que las autoridades hagan su trabajo para poner tras las rejas a los causantes de esta injusticia y esperando igualmente las acciones urgentes necesarias, antes de que la población exhausta de tanta violencia se tome la justicia por sus propias manos.

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