Colaboradores

17 Abr 2016
Colaboradores | Por: Jaime Peraza

Evasión un privilegio de ricos

Las continuas denuncias reveladas a nivel mundial nos dejan un perfil del evasor de impuestos. Personas de alto nivel de patrimonios, con poder para poder influir en las construcciones de los esquemas sociales y de incidir fuertemente en las decisiones de otros contribuyentes.

Los mecanismos por medio de los cuales los individuos arriban a sus decisiones están fuertemente influenciados por el marco social donde estos operan. Este grupo de personas crean las condiciones objetivas para que luego las sociedades terminen haciendo lo que les beneficia a ellos y no a las mayorías.

Aquellos que ostentan poder dentro de los esquemas sociales moldean las reglas y condiciones del juego económico de manera que terminan operando en su provecho. El cumplimiento se forjó alrededor del principio de la unidad personal, los más fuertes son los promotores del sistema, aquellos que tienen poder pondrán las reglas del juego en la economía.

No solo es el capital, en el sentido estrictamente económico, el que está sometido a la apropiación, manipulación y explotación, por eso cuando se levanta la tapa de la olla dentro del sistema financiero y se dan a conocer estos actos delictivos se evidencia la doble moral del capital. Por un lado se exige mayor libertad y menos intromisión dentro del “mercado” pero por otro lado se llama “libertad” y conspira contra el mismo crecimiento económico equilibrado, sostenido y contra cualquier proceso solidario entre el estado y la sociedad de mejora permanente del bienestar.

La erosión de los ingresos fiscales a causa de la evasión fiscal trae dificultades al estado para ejecutar una política social eficiente. Así la evasión fiscal limita el desarrollo de las economías, en especial de aquellas que no tienen un sistema tributario fuerte.

La evasión afecta al bienestar social, además la evasión genera daños en el crecimiento económico. Aquellas personas o empresas que evaden sus responsabilidades fiscales tienen ventajas sobre aquellas que si cumplen, con lo cual se limita el crecimiento de las economías afectadas. Esto genera incentivos para capturar los espacios políticos de poder logrando que se establezcan incentivos tributarios, industriales o de política exterior, legalizando así la evasión y provocando que el crecimiento se concentre sobre los grupos económicos tradicionales,

Las prácticas evasivas de grandes corporaciones junto con gobiernos institucionales débiles generan que el crecimiento, producto de la explotación de recursos naturales, se concentre sobre los sectores de exportación o simplemente salga hacia las economías del primer mundo.

En definitiva, los problemas que genera la evasión sobre el crecimiento económico y el bienestar social tienen repercusiones en términos económicos y políticos. La evasión debilita la confianza de la sociedad en el estado y deslegitima su accionar, junto con la elevada desigualdad social, orquestada por los de cuello blanco, pretende inmovilizarnos para que el sistema dominante de iniquidades siga alimentando las grandes fortunas mal habidas. ¿Esto es lo que queremos?

 

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