Colaboradores

24 Feb 2018
Colaboradores | Por: MardoqueoMarroquin

Estado laico bajo ataque

En tiempos de elecciones, la mayoría de candidatos inician sus campañas con las típicas promesas que tratan de llegar al corazón de la población; lo interesante de este comportamiento es el panorama en el que se maneja. Si nos ponemos a identificar cada etapa de la campaña podemos ver diferentes tipos de promesas o acciones que se van dando a medida se acorta el tiempo de hacer marketing.

Lo preocupante en el caso de El Salvador, es que se ve como personas aplauden propuestas y promesas que no pasan de rayar el populismo, sin una base sólida respaldada a la luz de la Constitución de la República.

A falta de interés de abordar temas prioritarios de nación, se empiezan a ventilar temas como la lectura de la Biblia en escuelas públicas y de esta forma, pisotear nuestra Constitución que dicta que somos un Estado laico, es decir, que El Salvador no posee una religión oficial. Por lo tanto, dentro de la libertad de religión que profesa nuestro país, tratar de imponer dicha propuesta solo es una payasada política para acaparar votos de un sector de la población que decide en base a emocionalismo religioso.

Como hombre cristiano (no religioso) considero que la lectura de la Biblia es buena para los niños dentro de sus hogares; yo mismo crecí en una casa donde me inculcaron su lectura.

Pero, como ciudadano salvadoreño considero que querer aplicar su lectura a las escuelas es un atropello a la cultura de diferentes familias que tienen a sus hijos en ellas. Un atropello a la libertad de culto. Un atropello a la Constitución que nos declara Estado Laico.

El uso de la Biblia para hacer política es ruin, menospreciable y la forma más baja de populismo. Cuando no hay plataformas de trabajo concretas, en cada elección sale a relucir la Biblia, la prohibición del matrimonio gay y el aborto, propuestas de pena de muerte. Pero, nunca hablan de propuestas para temas prioritarios como escasez de medicamentos y mal servicio del sector salud; escasez de empleo y atropello laboral; exceso de gasto del Estado; corrupción y delincuencia dentro, y fuera de la Asamblea; enriquecimiento ilícito; tasa de mortalidad y natalidad; educación sexual; inversión y desarrollo; mejoras en la educación; reformas agrarias para activación del agro y dinamización de la economía; y así, la lista continua.

Otro tema que me ha causado indignación, es la propuesta para lanzar reforma de reconocimiento del matrimonio entre hombre y mujer, como única forma de unión de parejas en nuestro país. Esto aparte de ser un atropello a los derechos civiles y humanos de un grupo de la población, es un llamado a la intolerancia de parte de un pueblo que a pasos de tortuga intenta avanzar en temáticas de inclusión para las personas pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+.

Los diferentes principios que se establecen en la Constitución de la República salvadoreña de libertad, igualdad, no discriminación y respeto son esenciales para el Estado salvadoreño. Y, estos principios dictan la práctica de un Estado laico como El Salvador, aunque no se mencione directamente; lo expresa en el desarrollo de la normativa constitucional y en las diferentes leyes de menor jerarquía.

Se puede identificar en los artículos 4 inciso primero, 6, 25, 57 y muchos otros de la Constitución de la República de  El Salvador; artículo 47 inciso primero del Código de Salud; y artículos 1 y 2 de la Ley de Educación Nacional. (Martinez Castro, “Legislación en El Salvador y el carácter laico del Estado”, 2013)

Siempre he pensado que caer en el populismo es el paso del mediocre cuando no tiene un plan de trabajo concreto, objetivos y metas para hacer nación trazados. El populismo es el paso que da una persona sin vergüenza para alcanzar su único interés, un curul en la Asamblea Legislativa.

Antes de dar tu voto a un diputado porque menciona la Biblia, o porque es “conservador” recuerda el currículum del mismo. Exige conocer sus propuestas REALES de trabajo y no guiarte por emociones, la cantidad de muertos diarios no se solucionan porque seas cristiano, de ser así, con iglesias en cada esquina, El Salvador sería el paraíso en Centroamérica.

La Biblia es buena, pero leerla es decisión personal no del Estado; exijamos propuestas, no populismo. Si se impone la lectura bíblica se deberá imponer lecturas como la Torá, libro del mormón, lectura de Testigos de Jehová, Buda y muchos más.

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