Colaboradores

24 May 2013
Colaboradores | Por: Gabriel Aguiar

Entremos a la discusión de la Tregua

Un tema sobre el que me gustaría escribir, a pesar de que muchas personas en el país ya existe una discusión acerca del mismo, es acerca de la situación actual de la llamada “Tregua de las pandillas” debido a que recientemente, por parte de un canal de televisión nacional, tuve la oportunidad de dar una pequeña parte de mi opinión respecto a la inversión planificada para el sistema de Municipios “Santuarios”. Muy obvio es que las personas que me abordaron no buscaban obtener mucho material de una sola persona y por ende me gustaría exponer mi opinión de manera ampliada por medio de este recurso.

Empecemos desde el punto de partida. La Tregua es posiblemente lo más cerca que nuestro país ha logrado estar de erradicar el problema de la violencia interna que afecta a tantos salvadoreños. Es un proceso en el que se trabaja por eliminar lo que para mí sería la raíz de esta problemática: la exclusión social. No es la misma y ya fallida táctica de buscar apresar a todos los delincuentes y privarlos de sus derechos que como seres humanos poseen; sino que plantea la solución de reintegrar a estas personas a los diferentes ámbitos del país y darles las mismas oportunidades que un ciudadano “civil” tiene.

Ahora, como otra fase de la Tregua existe este sistema de Municipios “Santuario” que constituyen los municipios totalmente libres de violencia de pandillas. Creo que la inversión en estos municipios es más que adecuada si está dirigida a la creación de oportunidades que permitan la integración a los diferentes ámbitos de la sociedad tales como laboral, económico, social, educativo y así poder erradicar desde los cimientos la causa del problema de las pandillas. Dicha inversión no tiene por qué estar focalizada en reforzar la seguridad, porque la solución es que estas personas dejen de delinquir por decisión propia y no simplemente reprenderlos con privaciones de derechos, que deben gozarse por el hecho de ser seres humanos.  Verdaderas y efectivas medidas de creación de oportunidades para la reintegración de pandilleros a la sociedad deben ser el objetivo de toda inversión en pro de la pacificación de nuestro país.

En añadidura, es necesario reconocer y vivir con la idea en mente de que la paz de nuestro país y sus medidas de desarrollo serán efectivas a largo plazo y que las heridas de tantos años no podrán sanar de la noche a la mañana como la gran mayoría espera. Ha sido tanta violencia y tristeza que los resultados tan anhelados se concretizarán según el tiempo que toda nuestra población se entregue con empeño a trabajar por la Paz, reintegración y ayuda mutua como verdaderos hermanos salvadoreños.

Para concluir, es por medio de la reintegración social que lograremos unir a nuestra población dividida y de esta manera lograr de manera conjunta los objetivos de crear un mejor país a largo plazo. Nuestro país nos necesita para crear la paz, porque esta no se hará por medio del trabajo de unos cuantos sino de toda una población integrada en un solo objetivo claro: que la Paz de El Salvador sea para todos. Y si no me creen, recordemos las palabras de Benjamín Franklin: “O caminamos todos juntos hacia la paz, o nunca la encontraremos.”

*Colaborador de MedioLleno

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