Colaboradores

8 Nov 2013
Colaboradores | Por: Crissia Montoya

En los jóvenes está la transformación de un mundo mejor

Hay quienes dicen que los jóvenes somos el futuro del país, pero lo cierto es que  somos el presente y que vivimos en él. El futuro es incierto, nadie sabe qué pasará o qué sucederá, por lo tanto, lo que importa por el momento es el presente, porque es este el que marcará la pauta y el camino que forjaremos para lo que vendrá en el futuro, porque todo lo que construimos hoy afectará nuestro porvenir.

Hay otros que dicen que en las manos de los jóvenes está la verdadera transformación que el mundo necesita, a causa de una sociedad sin valores y de la construcción de mundos totalmente dispersos y alejados a la verdadera realidad humana, que como seres de la misma raza, deberíamos vivir o al menos intentarlo.

Y buena parte de lo anterior es totalmente cierto, los jóvenes estamos caracterizados por nuestra energía, creatividad, ingenio, imaginación, ambición y sobre todo, por querer cambiar el mundo. Todas estas cualidades que nos atribuyen son totalmente válidas y prueba de ello, es el surgimiento de nuevos movimientos o grupos juveniles con ideas un tanto utópicas de solventar uno que otro problema social que nos afecta y que con ellos, quisiéramos que todo terminará y fuera mejor. Esto también se debe a la iniciativa que jóvenes tenemos y nuestra afán de hacer todo con muy poco.

Si como jóvenes queremos seguir haciendo algo por el mundo y sobre todo por nuestro país, el primer paso que hay que dar es en uno mismo. A veces emitir opiniones no basta, porque como reza una frase: “El mundo no cambia con tu opinión, cambia con tu actitud”, y esta aseveración nos hace un poco de conciencia y reflexión. Es cierto, que somos libres de opinar lo que sentimos o pensamos, pero ejercer una opinión va más allá de la naturaleza misma de emitirla, la clave está en las actitudes, en cambiar nuestros pensamientos y tratar de quitarnos ciertos paradigmas sobre la vida y sobre las personas, por ejemplo: en no discriminar, en no juzgar sin saber la realidad del otro, en criticar menos los defectos de quienes nos rodean, y en lugar de ello, ponernos a trabajar en nosotros mismos, porque la sociedad la conforman los individuos y para que una sociedad sea mejor, necesita que sus miembros traten de ser un poco diferentes y ¿de qué manera? Con pequeñas acciones que transformen las vidas de otros, que nos den satisfacción y en donde hagamos el bien, esto se logra con pequeños propósitos (como respetar a los demás, ayudarles, etc). Al final, todo ese conjunto de acciones buenas y provechosas (hechas por todos) harán que la humanidad sea precisamente eso: más humana.

Jóvenes: que nuestras ganas de ser mejores cada día y de tener un mundo mejor sigan ahí  y que nada nuble esos deseos. Si nosotros no hacemos algo, nadie lo hará, y si en nuestras manos está hacer algo por la vida ¿por qué no hacerlo? Nada perdemos… al contrario GANAMOS.

23 Jul 2017
¿Son coherentes nuestros políticos?
Colaboradores | Por: Mario Recinos

¿Son coherentes nuestros políticos?

22 Jul 2017
La revolución que se vendió
Colaboradores | Por: Ludwin Arévalo

La revolución que se vendió

15 Jul 2017
Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?
Colaboradores | Por: Luis Contreras

Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?

15 Jul 2017
Lo que el dinero no puede comprar
Colaboradores | Por: Paula Magaña

Lo que el dinero no puede comprar