Colaboradores

17 Ene 2014
Colaboradores | Por: Ricardo Hernández

En las escuelas hay necesidades más urgentes que computadoras

En medio de la parafernalia de la campaña política, se tiende a mencionar muchas propuestas absurdas con tal de conquistar el voto del electorado. Se necesita nada más un poco de atención para examinar algunas propuestas que, por más innovadoras que parezcan, no tienen la más mínima trascendencia en nuestra realidad nacional.

 

Traigo nada más un ejemplo: “Una computadora por niño es mejorar la calidad educativa del país”. 

 

Primero: que un estudiante tenga una computadora no es un indicador de calidad educativa. Si bien es cierto, la UNESCO señala que el acceso a las TIC puede contribuir a la educación y el aprendizaje de calidad, que los estudiantes cuenten con una computadora no es un indicador de calidad educativa por sí mismo. Tampoco tener acceso a un ordenador será la panacea de los innumerables problemas por los que atraviesa actualmente la escuela salvadoreña. No solo bastan las tecnologías al alcance de la mano, sino saber utilizarlas con fines educativos, y que existan programas encaminados a promover eso. Ahora bien, ¿qué tan a menudo utilizan los estudiantes las tecnologías para lograr mejores aprendizajes?, ¿las computadoras se utilizan como herramientas de comunicación y enseñanza?, ¿se les saca el mayor provecho al internet en los centros informáticos de los institutos nacionales, donde, en la mayoría de los casos, no tienen ni siquiera acceso completo a internet? 

 

Es incongruente hablar de computadoras cuando las instituciones educativas públicas no cuentan con los recursos necesarios para llevar a cabo una tarea eficiente. Con un presupuesto recortado y sin ninguna inversión en el personal docente e infraestructura escolar, será difícil llegar a los estándares de calidad deseados. En lugar de prometer una computadora por niño, sería más conveniente dotar los centros escolares de canchas deportivas, invertir en la capacitación, evaluación e incentivos docentes, involucrar a los padres de familia o responsables en la educación de sus hijos a partir de experiencias exitosas, ampliar los programas de jóvenes talentos a otras universidades, involucrar a la empresa privada, etc. 

 

Creo que la escuela salvadoreña tiene muchas otras necesidades como para invertir toda esa plata en comprar computadoras. Probablemente sea una buena idea, pero actualmente hay muchas otras necesidades educativas en las que podrían emplearse dichos recursos. 

En primer lugar, nuestros estudiantes necesitan tener una lectura comprensiva, aplicar las matemáticas a su entorno, tener las bases necesarias de conocimientos científicos, aprender a ser reflexivos, críticos, a ser líderes y emprendedores, y eso se logra con padres involucrados, con maestros capacitados, con proyectos donde se involucre la empresa privada e iglesias.

Si queremos ver resultados, tendríamos que formular políticas que sean congruentes con la realidad nacional y que estén bien estructuradas para perseguir un objetivo educativo como nación. Políticas (como señala el reciente informe del PNUD) que tengan seguimiento, donde se tomen en cuenta las aspiraciones, necesidades y derechos de las personas, y no ofertas irresponsables que persigan nada más un voto.

De entregar una computadora por niño la verían difícil los estudiantes de la escuela 70047, una pequeña escuela en un cerro de un municipio pobre de El Salvador, donde muchas familias no cuentan con agua potable, energía eléctrica ni seguridad en su entorno. Escuelas así hay muchas. ¿Qué se pretende hacer para sacarlas de esa condición?

 

*Colaborador de MedioLleno

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