Colaboradores

27 Ene 2013
Colaboradores | Por: Irene Rodriguez

El Salvador: el mal pagado del ALBA

Fue la madrugada del 21 de enero de 2013, una madrugada como cualquiera, en que una analogía muy cruda me arrancó de los brazos de Morfeo: El Salvador es como una prostituta mal pagada. Y digo mal pagada porque se está dejando comprar con las promesas baratas y deschavetadas de un mandatario cuasi-difunto, quien de poquito en poquito está metiendo sus tentáculos hasta lo más profundo de nuestra Soberanía Nacional. Esto, señoras y señores, es una nueva clase de imperialismo; y aunque la palabra misma vaya en contra de lo que el discurso populista del señor Hugo Chávez sugiere, eso es lo que es. Que no nos quieran dar “ALBA-atol” con el dedo; mejor reforcemos nuestra noción de imperialismo.

El Imperialismo, sin irnos a definiciones complejas de estudios políticos, sino según el Diccionario de la Lengua Española, es la “Actitud y doctrina de quienes propugnan o practican la extensión del dominio de un país sobre otro u otros por medio de la fuerza militar, económica o política”. Así como en la época gloriosa de los Estados Unidos se hablaba de un “imperialismo yanqui”, hoy que el gran titán del norte va en caída libre, es otra clase de imperialismo la que le está comiendo el mandado: el imperialismo chavista de Venezuela, escondido tras el estandarte de la “Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América”, léase, ALBA. 

 

Nada es gratis en esta vida, así que si aceptamos toda la gama de sobornos “fiados” cortesía de ALBA, muy pronto vendrán a cobrarnos el favor a través del yugo de la dependencia económica y política. Si no, veamos cómo le ha ido a nuestra hermana Nicaragua, que en gran parte depende a nivel económico y político de ALBA, en el mismo negocio: según el Ranking de Subíndices Potenciadores de Eficiencia del Global Competitiveness Report 2012-2013, en una escala del 1 al 7, Nicaragua es el país centroamericano menos eficiente, con una nota de 3.38; siendo Panamá el más eficiente de la región con 4.36. Para llegar a esta conclusión, el reporte se basa en indicadores como educación superior, eficiencia del mercado de bienes, eficiencia del mercado laboral, desarrollo tecnológico, desarrollo del mercado financiero y tamaño del mercado interno. Nicaragua cuenta con la calificación más baja en todos los indicadores antes mencionados, siendo alarmante el tamaño tan reducido de su mercado interno. ¿Por qué desde que ALBA acaparó dicho mercado, éste se estancó? Más alarmante aún; según este reporte, El Salvador es el país de la región que a pasos agigantados se acerca a Nicaragua, casi alcanzándola en el último lugar de la región con una nota de 3.66.

El Salvador no está a la venta. Que no nos compren con unos cuantos costales de comida o por ahorrar unos cuantos centavos de gasolina, que sólo son una solución a corto plazo. Si nos vamos a vender, que nos compren con ideas concretas para el progreso autónomo e independiente, que nos compren con el conocimiento técnico para sacar adelante la cosecha por uno mismo y sin deberle nada a nadie. Que nos compren con proyectos de mejora social que vengan desde adentro, 100% salvadoreños, y no de quienes no tienen idea alguna de la coyuntura socioeconómica de esta nación democrática casi recién nacida. Si nos vamos a vender, que sea a alguien que realmente no quiera comprarnos, sino que simplemente quiera lo mejor para el país sin pedir nada a cambio. ALBA Petróleos, ALBA Alimentos, ALBA Medicamentos… ¿ALBA Transportes? Espero que no tengamos que llegar hasta la “ALBA-pupusa” para darnos cuenta de que poco a poco, estos intereses extranjeros monopolizadores están comprando a nuestro país. Y ni siquiera están pagando lo suficiente.

 

*Colaboradora de MedioLleno 

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