Colaboradores

25 Ene 2013
Colaboradores | Por: Julio Saravia

El Miedo al Largo Plazo

En noviembre del año pasado, la revista The Economist publicó un estudio donde se reflejaban los mejores y peores países para nacer. En este estudio, El Salvador tristemente se encuentra en el puesto 62, uno de los últimos lugares en el índice realizado por la prestigiosa revista. Lo que se evaluó para llegar a estos resultados son los estándares de vida, incluyendo índice de violencia, la confianza hacia las instituciones públicas, salud y por supuesto la garantía de educación que un país ofrece. La educación, como dice Bill Gates, es la base de todo, y además es la solución a largo plazo de todos nuestros problemas. Por esto, hay que apostar a la calidad de la educación pública. Mediante esto se sacaría de la pobreza a un alto porcentaje de salvadoreños y mejoraremos los estándares de vida de nuestro país.

 

El no tener una educación de excelente calidad es el generador más grande de pobreza y lo que nos limita como país a un crecimiento económico y social. En nuestro país, nos hemos conformado con la educación que tenemos y, por eso, no exigimos una mejor calidad educativa que es lo que lograría el progreso que tantos políticos nos prometen. La educación es un generador de desarrollo personal, empresarial y nacional. Así de simple. Si existe una excelente educación pública los salvadoreños tendrían una mejor preparación académica, si tienen una mejor preparación tienen mejores oportunidades de empleo. Si hay empleo, las familias tienen más y mejores ingresos, y así se lograría mejorar la calidad de vida de los salvadoreños y se llegaría a tener un alto crecimiento económico y social como país.

 

A diferencia de otros países como Brasil, Chile, Costa Rica, Finlandia, Singapur, entre otros, que se encuentran en los primeros lugares del índice realizado por The Economist, la educación no es un tema prioritario en nuestro país. Y ese es el problema, la mayoría de nosotros los salvadoreños estamos conformes y no ejercemos una presión social para que nuestros líderes políticos nos ofrezcan  mejores políticas de educación pública. A nuestros políticos no les interesa realizar esta inversión por dos factores principales. Primero, porque los salvadoreños no lo exigimos y segundo, porque invertir en educación es un proyecto que los resultados se ven en unos 10 a 20 años. Por esto, nuestros gobiernos prefieren invertir en carreteras, pasarelas, escuelas o promoviendo medidas populistas que les permitan ocupar los espacios en medios de comunicación cortando la cinta de inauguración o teniendo contenta a la gente mientras dura el periodo electoral y así consiguen o compran votos. Mejorar la calidad de educación pública es un proyecto que da resultados a largos plazos, y eso es algo que a nuestros políticos no les interesa.

 

Invertir en educación ha dado resultados en muchos países de Asia y Europa y los está dando en países de America Latina como Chile, Costa Rica y Brasil. Si no se mejora la educación pública, nunca se reducirá la pobreza en nuestro país. A través de una excelente calidad educativa, El Salvador crecerá de manera económica y así vendrá la inversión extranjera que generará empleos a los salvadoreños, disminuirán realmente los crímenes y la violencia y se mejorarán de una vez los estándares de vida en nuestro país. Es una realidad que todos los países que han invertido en educación pública están mejor que nosotros y son considerados mejores países para nacer. ¡Basta ya de proyectos populistas! Necesitamos invertir en educación para salir del hoyo en el que estamos y lograr progresar como país.

*Colaborador de MedioLleno 

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