Colaboradores

17 Feb 2019
Colaboradores | Por: John Guzmán

El mercado laboral y la Cuarta Revolución Industrial

El 2019 contiene sorpresas y tópicos de ciencia, y de trabajo en los cuales hay que realizar profundas reflexiones porque de estas dependerá el sostenimiento de nuestra economía a mediano y largo plazo. No hay duda de que estamos en un tiempo, donde están surgiendo artilugios e invenciones con una complejidad increíble. Las siguientes líneas explicarán algunas características de la Cuarta Revolución Industrial y el entorno laboral de El Salvador.

En estos últimos años, la convivencia entre los seres humanos se ha transformado por la llegada sólida de las redes sociales, los drones para captura de imágenes y video, y el desarrollo de los avances de los softwares para programar máquinas. Esto ha afectado el número de participantes del mercado laboral. En los países industrializados, según un artículo de 2016 de la BBC titulado Qué es la cuarta revolución industrial (y por qué debería preocuparnos), este fenómeno podría acabar con cinco millones de puestos de trabajo en los 15 países más industrializados del mundo. ¿Qué le ocurrirá a nuestra nación ante la consolidación de este acontecimiento si somos un país que depende de las remesas y con una parte de la población joven que está clasificada como nini temporalmente?

Variables macroeconómicas tales como la distribución del ingreso, la pobreza y el empleo son afectadas directamente por los avances tecnológicos. Esto cobra sentido, si pensamos en la automatización de la cadena de valor de las firmas en las potencias económicas. No necesitar de obreros que realicen actividades repetitivas constituye una declaración clara de despido. En países como El Salvador con una abundante cantidad de mano de obra genérica y con bajos conocimientos en disciplinas como nanotecnologías, neuro-tecnologías, robots, inteligencia artificial, biotecnología, sistemas de almacenamiento de energía, drones e impresoras 3D (como las enlista el mismo artículo de la BBC); estas mejoras científicas se convierten en un llamado para los futuros dirigentes gubernamentales para la creación de políticas públicas enfocadas en dotar a los trabajadores de habilidades específicas para detener el daño que causaría la elevación violenta de la tasa de desempleo y el tiempo en que se está desempleado.

Al pasarle revista someramente a los pénsums ofrecidos por las universidades del país se observa que no hay suficiente capital capaz de ofrecer una preparación tan completa como para asegurar una inserción al mercado laboral del porvenir. Además, la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2017 sostiene que estamos en un país, donde la tercera parte de los niños de 4 a 6 años no asiste a la escuela porque no les interesa (¡ellos son los que se enfrentarán a un mundo totalmente nuevo cuando quieran optar por un empleo en su juventud!). Por esta razón, esta columna comenzó con que hay que hacer profundas reevaluaciones sobre hacia dónde nos dirigimos. La Cuarta Revolución Industrial continúa ganando terreno a través de un pilar que Manual Hinds, economista y consultor económico, dijo en uno de sus editoriales hace mucho tiempo atrás: la economía del conocimiento. La integración y el manejo de distintas disciplinas es lo que hace posible el progreso tan notable de las naciones que le están dando vida a esta revolución.

El estudio Millennials en América Latina y el Caribe: ¿trabajar o estudiar? realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID)  a un conjunto de 15,000 jóvenes latinoamericanos arroja que, en promedio, ellos carecen de algunas habilidades técnicas esenciales para el nuevo mercado laboral (por ejemplo, menos de un cuarto declara hablar fluidamente inglés), pero que a la vez poseen otras capacidades igualmente relevantes (por ejemplo, indican manejar dispositivos tecnológicos con facilidad).  Alrededor de 1442 jóvenes salvadoreños del Área Metropolitana de San Salvador participaron en la investigación. Su aporte transmitió que la violencia y la falta de recursos económicos son factores relevantes para no tener acceso a empleos y una educación que los impulse a manejar conocimientos específicos sobre robótica. Por esta razón, hay que invertir recursos para orientar a los jóvenes para que cuenten con saberes precisos para desenvolverse en la Cuarta Revolución Industrial.

En conclusión, la Cuarta Revolución Industrial alberga adelantos fabulosos y transforma numerosos eslabones de la cadena de valor de los entes mercantiles mediante su elevado uso de conocimiento aplicado de distintas ramas. Será mejor pensar 10 veces en quién vamos a votar, porque se necesitan dirigentes con una visión tal que conduzca al país para que los ciudadanos actuales y del futuro sepan qué hacer ante la evolución científica tan disruptiva que está desarrollándose en el globo.

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