Colaboradores

22 Abr 2017
Colaboradores | Por: Karen Rivas

El éxito de trabajar con personas diferentes

Según La Biblia, Dios creó al hombre del polvo y a la mujer de la costilla del hombre, y así comenzamos lo que llamamos como “seres humanos”. Desde esta perspectiva, podríamos decir que los hombres son Adán y las mujeres son Eva. Existen varios tipos de Adán, altos, bajos, gorditos y otros flaquitos; mientras que, la representación de Eva se encuentra en todas la mujeres, sean morenas, blancas, con curvas o sin ellas, de cabello lizo o rizado.

Darse cuenta que todos los seres humanos somos diferentes es sencillo, basta con pensar en su estructura física y será fácil notarlo, pero un poco más difícil de notar es que cada cabeza es un mundo, todos con pensamientos diversos. Por ello, cuando se forma un equipo, uno se involucra, por lo general, con personas que tienen diferente cultura, religión, ideología política, entre otros. Es a esto que podría llamarse “la magia de la diversidad”, aunque esto no significa que sea complejo convivir con diferentes tipos de carácter.

Pero, la duda es ¿cómo se puede trabajar en conjunto cuando no todos piensan igual? A muchos les parece imposible, pero el primer paso es delegar a un mediador, coordinador o líder. Esa persona será la encargada de fomentar la igualdad dentro de la organización o empresa, sea de trabajo o educación.

No obstante, cuando las organizaciones tienen un mal ambiente laboral es por el descontrol que tiene el mediador o el jefe sobre sus subalternos. De esta manera, algunos se pueden sentir poco importantes, mientras que otros, la máxima e imprescindible figura dentro de la organización.

Es importante que quien se convierta en el mediador sea parcial, que no tenga distinción alguna, ni por apariencia física o personalidad; así como, que el mediador sea alguien capaz de seleccionar al personal por capacidad. De esta manera, para lograr un buen rendimiento en el trabajo en equipo, primero se debe dividir en diferentes sectores y ubicar por competencias a los integrantes.

El viejo dicho “dos cabezas piensan mejor que una” es adaptable al momento de formar la consolidación, se debe aprender a escuchar, a creer en las personas y sus aportes. Así mismo, tener conciencia que habrá aportes no muy deseables o que, para alguien, no serán los indicados, lo que se debe hacer es escuchar y respetar.

El mediador debe aprender a moderar sus palabras y tratar de dar un buen trato a cada miembro de su equipo, ya que es mejor decir “vamos a evaluar tu propuesta” y no “tu propuesta es desagradable”. Solo así, se puede convivir con personas que no piensan de la misma manera y se logrará el objetivo que busca la organización.

El hecho que todos no seamos iguales garantiza la innovación permanente y es gracias a eso que somos lo que somos como seres humanos. Todo el progreso, edificaciones, todo se lo debemos a esto. Existen diferentes opiniones, gustos, pero para ello se inventaron los colores.

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