Colaboradores

13 Ago 2014
Colaboradores | Por: Mardoqueo Chavarría

Del derecho a la vida y otras fantasías

No queremos más muertes de jóvenes especiales, no más muertes de universitarios. ¡No más muertes a manos de criminales!

En las últimas semanas he pasado meditando mucho con respecto a los derechos humanos. Tanto así que me puse a leer cada derecho, navegué por la red viendo videos referentes al tema, en fin, me empapé – dentro de lo que cabe – sobre el tema.

Veo y analizo el acontecer mundial, la guerra entre Israel y Palestina: mujeres y niños inocentes muriendo sin sentido, violando por completo el derecho a la vida de estos seres humanos, y pienso: ¿hasta dónde es capaz el humano de llegar por el hambre de poder? ¿Acaso el respeto hacia los derechos de las demás personas nunca existió? ¿Son estos derechos una mera máscara política?

Pero me ha dolido, en mayor medida, una situación crítica que sucede en nuestra tierra, en nuestro amado y violentado El Salvador: la seguridad nacional.

Me indigna en sobremanera que representantes del Estado se preocupen y condenen de manera enérgica lo que sucede fuera de nuestras fronteras, pero no alcen su voz en contra de los cientos de personas que han muerto en nuestro país diariamente en los últimos años. Me preocupa que el actual gobierno no posea un plan de seguridad concreto, cuando este debió haberse creado antes de la época de campaña.

Se dan golpes de pecho y ofrecen sus condolencias a otros países, mientras en un cantón recóndito una madre llora a su hija que no solamente fue violentada, sino asesinada por las pandillas. O justo a la vuelta de la esquina de la Asamblea Legislativa, secuestran, roban y asesinan a una persona que caminaba hacia la universidad.

No quiero tocar sus emociones, pues está de más decir que muchos hasta acostumbrados pueden estar a estas situaciones del diario vivir salvadoreño. Pero es necesario hacer un llamado a la razón, a la lógica humana, al raciocinio, para levantar nuestras voces y exigir a los representantes de cada rama del Estado una respuesta inmediata ante un El Salvador que está cambiando los colores de su bandera a un rojo sangre que nos duele, que nos carcome al Pulgarcito de América.

No queremos más muertes de jóvenes especiales, no más muertes de universitarios. ¡No más muertes a manos de criminales!

El artículo 2 de la Constitución de la República de El Salvador dispone: “Toda persona tiene derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a la seguridad, al trabajo, a la propiedad y posesión, y a ser protegida en la conservación y defensa de los mismos. Se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.”

“Padres de la patria”, ¿cuándo se verá el cumplimiento del artículo antes citado en el desarrollo de sus deberes como empleados del pueblo salvadoreño?

Personalmente, considero necesario el establecimiento de leyes rígidas en contra de asesinos, violadores y demás. Para mí, el derecho a la vida termina cuando violentas el mismo derecho de otro ser humano.

Esperemos que Palestina logre la paz; mi corazón y oraciones están con ellos. Pero también esperemos que las prioridades de nuestros funcionarios se ordenen poniendo su preocupación primero en El Salvador.

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