Colaboradores

7 Feb 2014
Colaboradores | Por: Rocío Rivera

¿Defender la vida es un atentado contra la democracia?

Este día veía con asombro en el noticiero de TVE (Televisión Española), a una diputada del PSOE (Partido Socialista Obrero Español) decir, en relación al Anteproyecto para la Ley del Aborto, “que se olviden de los derechos de los no nacidos y que se preocupen de los derechos de las nacidas” (refiriéndose a las mujeres) ¿Es que nadie le ha explicado a la diputada que desde el momento de la concepción es una vida humana y por lo tanto las leyes deberían proteger esas vidas? Fue apenas refrescante escuchar a otro diputado defender el derecho a la vida, afirmando que “El aborto no es un derecho, tiene que ser una excepción” (Antonio Bermúdez de Castro, Secretario General del Partido Popular en el Congreso). Ciertamente, será difícil vislumbrar que este anteproyecto de Protección de los Derechos del Concebido y de la Mujer Embarazada no es un “atentado contra la libertad de las mujeres”, y que aceptar esta realidad, no es tener un pensamiento cavernario, oscurantista e inquisitorial, sino vanguardista y basado en la ciencia.

La aprobación de la vigente Ley del Aborto fue otro legado del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y según cifras del sondeo de Sigma Dos para el periódico EL MUNDO, esta ley cuenta con un amplio consenso entre los ciudadanos españoles: el 73,3% quiere que se mantenga el actual sistema, que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo durante las 14 primeras semanas, y sólo un tercio quiere cambiarla. Es evidente que los gobernantes son el reflejo de una sociedad, por eso no sorprende lo expresado por la portavoz del Grupo Socialista del Congreso, Soraya Rodríguez, al afirmar que cambiar esta ley es un “atentado contra la democracia”. ¿Pero qué sociedad piensa que defender la vida de los no nacidos es un acto anti-democrático? ¡Pero si la barbarie es matarlos!

En este mismo contexto, ayer 22 de enero, Francia aprobó la enmienda a la ley sobre el aborto, conocida como Ley Veil, vigente desde 1975, que estipulaba que una mujer debía estar “en situación de desamparo” para poder abortar. Desde ahora, se suprime la noción de “desamparo” como requisito para que una mujer pueda interrumpir un embarazo voluntariamente. Es decir, ahora las francesas tienen el derecho a disponer libremente de la vida del no nacido.

Esta noticia me deja con un sabor amargo, que apenas puedo celebrar la multitudinaria marcha llevada a cabo, también el día de ayer a pesar del intenso frío, en la ciudad de Washington DC, por grupos pro-vida, afirmando que la vida es “sagrada” y se debe respetar desde el momento de la concepción hasta su fin natural. Algunos voceros testimoniaron que dar un hijo en adopción es una alternativa viable, antes que acabar con una vida.

En El Salvador, atrás quedo el emblemático caso de Beatriz (nombre ficticio),    que con un embarazo complejo y el apoyo de grupos pro-abortistas, pretendía cambiar la legislación de este país, uno de los pocos de Occidente que prohíbe el aborto. El 28 de diciembre recién pasado, una marcha por la Vida y la Familia, con más de diez mil asistentes resaltó que en El Salvador, tanto las leyes como su constitución defienden la vida “desde la concepción”… a pesar de que en sus calles, te maten por un par de zapatos.

 

*Colaboradora de MedioLleno

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