Colaboradores

4 May 2013
Colaboradores | Por: Marlon Manzano

De “Vigilante” a PNC

Según el “Informe de Armas Ligeras”, publicado por el Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo en 2011, la tendencia en la región de Latinoamérica sobre la proporción de agentes privados de seguridad con respecto a policías es cada vez mayor. Guatemala destaca en el primer lugar ya que cuenta 120,000 agentes privados vs. 19,900 policías; y en el caso de El Salvador, las cifras rondan para la misma fecha en alrededor de 21,140 agentes privados y 16,730 policías.

Para las personas que trabajan en temas de prevención de violencia y seguridad pública/ciudadana, está muy claro que no es lo mismo disuadir o repeler un hecho delictivo por medio de un agente de seguridad privado que combatir el crimen o hechos delictivos con un policía.  Por un lado, al policía se le confieren muchas más atribuciones de carácter legal pero, aun más importante, el policía tiene todo un respaldo institucional mediante Ley Orgánica, conferido por la Constitución de El Salvador en su artículo 159 inciso segundo: “…La Seguridad Pública estará a cargo de la Policía Nacional Civil…”

 

Por otro lado, un guardia de seguridad privado podrá repeler un asalto o hacer una detención de un delincuente dentro de un establecimiento privado, pero nunca podrá sustituir una función de fondo que tiene el policía que, como dispone el artículo 159 es: “…que garanticen el orden, la seguridad y la tranquilidad publica, así como la colaboración en el procedimiento de investigación del delito…”. Es más, el guardia de seguridad privado y la empresa que lo contrata, muchas veces tienen el desincentivo a no colaborar con las investigaciones por temor a represalias o por órdenes del mismo contratista privado de la seguridad que también teme por su vida al colaborar con una denuncia. Adicional a esto, el guardia de seguridad privada es una figura que trabaja en un espacio físico de interés reducido, ósea el establecimiento o espacio físico asignado para su vigilancia, el policía por el contrario está obligado a actuar para preservar el orden público y la seguridad, esto sin importar si es un espacio público, como una calle o dentro de un establecimiento privado.

 

El hecho más obvio de todo esto es que la gente demanda seguridad, principalmente en sus establecimientos comerciales, oficinas, residencias, instituciones, etc. El sector público, al tener diferentes limitantes, principalmente presupuestarias, se ve imposibilitado de reducir la brecha de demanda de seguridad privada contra una efectiva seguridad pública focalizada. Esta focalización quizás es el punto donde surge una oportunidad para pensar fuera de la caja y proponer un sistema más amplio de seguridad pública con una función más focalizada a nivel territorial. Esta es una de las grandes ventajas de la seguridad privada, van a proteger donde uno diga y pague, mientras que el policía no puede recibir ese tipo de órdenes de los privados, ni mucho menos brindar exclusividad en la seguridad del ciudadano.

 

Sin embargo, poniendo al centro la búsqueda de una solución eficiente al problema de seguridad pública, y al mismo tiempo cerrando la brecha de esta distorsión entre los ofertantes de seguridad, que desde mi humilde opinión debería ser en mayor proporción pública, al menos en función de cómo nuestra constitución lo establece, considerando que no es un negocio del todo honesto lucrarse de la seguridad de las personas

 

Sería interesante analizar una figura que permita al privado financiar o becar agentes de seguridad pública bajo una cuota o impuesto similar a lo que cobran las agencias de seguridad privada, y obtener a cambio de parte de la PNC, policías de barrio o cuadra, una seguridad realmente focalizada con todas las ventajas que anteriormente mencionamos. Esto permitiría tener una acción policial más inmediata en todas las zonas del país: haga un simple ejercicio: imagine todos los establecimientos que ya pagan seguridad privada, con esta reforma se podría tener menos gente armada por cuadra (menos agentes privados) pero más efectiva en términos de seguridad pública (más policías) ya que los delincuentes tendrían menos incentivos a delinquir.

 

*Colaborador de MedioLleno 

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