Colaboradores

4 Nov 2012
Colaboradores | Por: Juan Montoya

Cuando se está correcto y equivocado a la vez

El día domingo 28 de octubre, el alcalde de Nuevo Cuscatlán, Nayib Bukele, compartía en Facebook una columna en la que analizaba la riqueza que nuestro país deja de percibir debido a la emigración. Su razonamiento principal es que las remesas que las personas envían es solo un pequeño porcentaje de los salarios que nuestros compatriotas reciben en Estados Unidos y de la riqueza que estos a la vez le generan a sus empleadores.

Entrando a los números, el señor Bukele menciona que las remesas anuales son aproximadamente $3,600 millones. En su reflexión, estima que las remesas representan el 15% del salario de nuestra diáspora y de la riqueza que esta genera para sus patrones. Así las cosas, el salario total anual de nuestros conciudadanos asciende a $24,000 millones y la riqueza que generan es de $160,000 millones. Esta última cifra es la que, según su razonamiento, se quedaría en nuestro país si la gente no tuviera la necesidad de emigrar. Ese monto, como se puede leer en la columna, asciende a cuatro veces nuestro PIB, doce veces nuestra deuda externa y 400 Fomilenios.

Definitivamente, si nuestro país ofreciera oportunidades reales de vivir dignamente la gente no tendría necesidad de realizar tan peligroso viaje para buscar el “sueño americano”. Además, toda la riqueza que se generara quedaría dentro nuestras fronteras, a excepción de aquellos que trabajarían para empresas no salvadoreñas. No hace falta mencionar los problemas que “la desintegración familiar, la fuga de nuestra población productiva… muertes, violaciones y abusos que sufren los menos afortunados de nuestros Migrantes (sic)” significan para los intereses nacionales.

Pero el señor Bukele no toma en cuenta que el nivel de salarios y precios es mucho mayor en Estados Unidos que en El Salvador. Por ejemplo, el salario mínimo en nuestro país es de $224.21 mensuales para el sector comercio y servicios (el más alto de todos los sectores) y en Estados Unidos el salario mínimo federal es de $7.25 por hora, o sea aproximadamente $1,450 mensuales. Porcentualmente, nuestro salario mínimo solo representa poco más de 15% del de nuestros paisanos.

Según una noticia publicada en Univisión el 17 de junio de 2011 y basada en un censo de 2010, son 1.6 millones de salvadoreños los que viven en Estados Unidos. Personalmente, estimo que un 60% de esa población es la que efectivamente trabaja y envía remesas. En otras palabras, 960,000 personas deberían estar trabajando dentro de nuestras fronteras y no en Estados Unidos. Suponiendo que esas personas recibieran un salario de $350 mensuales (sustancialmente mayor que el mínimo), el total de salarios anual sería de $4,032 millones y la riqueza generada para sus empleadores utilizando el 15% del alcalde Bukele sería de $26,880 millones y no $160,000 millones.

La riqueza generada, solo sería equivalente a aproximadamente una vez el PIB, dos veces nuestra deuda externa y 65 Fomilenios.

Los $26,880 millones son el 16.80% de los $160,000 millones iniciales, lo que refuerza el hecho de que el nivel de salarios y precios es mucho mayor en EE.UU que en El Salvador. El PIB per cápita nuestro también solo es aproximadamente el 15% del estadounidense.

No es bueno que la gente se vea obligada a buscar mejor calidad de vida en otros países y es peor saber que si esa gente tuviera oportunidad en su país todo sería mejor. Las familias tuvieran mejores ingresos, mejor calidad de vida y todo lo bueno que conlleva la prosperidad de la economía. Las empresas tendrían mejores ganancias, contratarían más personas. El gobierno recaudaría más impuestos y habría más recursos para mejorar la educación, salud, infraestructura, y todas esas cosas que todos deseamos que mejoren.

 

¿Quieres formar parte de los colaboradores de MedioLleno? Envía tus columnas entre 500-650 palabras a info@mediolleno.com.sv

23 Jul 2017
¿Son coherentes nuestros políticos?
Colaboradores | Por: Mario Recinos

¿Son coherentes nuestros políticos?

22 Jul 2017
La revolución que se vendió
Colaboradores | Por: Ludwin Arévalo

La revolución que se vendió

15 Jul 2017
Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?
Colaboradores | Por: Luis Contreras

Valiente y Wright Sol ¿entre renovación y tradición?

15 Jul 2017
Lo que el dinero no puede comprar
Colaboradores | Por: Paula Magaña

Lo que el dinero no puede comprar