Colaboradores

28 May 2017
Colaboradores | Por: Ricardo Corado

Cuando la educación es mercancía

Cuando existe deficiencia de un estado para brindar los derechos fundamentales que tenemos todos, sea por incapacidad o falta de intención, surge y es necesario lo privado. ¿Es malo? No, al contrario. El dinamismo de la economía debe de generarse por la empresa privada, pero de forma ética con normas y leyes que se respeten. Obviamente, este es el motor de la economía.

El problema en la educación depende de la ética de las instituciones privadas para el desarrollo de un país. En El Salvador, año con año se ha ido deteriorando y para comprobarlo solo basta con ver el nivel que se obtiene en la PAES. Esta que se ha convertido más en una prueba que con pasarla basta, más no una que evalúe el verdadero  conocimiento y aprendizaje obtenido en el proceso educativo.

En un país donde la educación privada de parvularia, primaria y secundaria es, en la mayoría de ocasiones, mucho más costosa que la de una carrera universitaria ¿Acaso tiene esto sentido? ¿Por qué ha logrado darse este fenómeno? ¿Tendrá que ver por la oferta y demanda?

Año con año, son miles las personas que no tienen ningún acceso a educación, pero a la vez, son miles también que se forman como profesionales, en un país donde la oferta de profesionales crece increíblemente. Existe el grave problema de la falta de empleo, y al mismo tiempo, el sistema nos dice que para tener éxito debemos de ser profesionales y con el grado más alto que podamos tener. No es malo esa aspiración, claro que no, es muy importante la educación para el desarrollo de un país; pero, esta formación debe ser de calidad, y no simplemente una convertida en mercancía. Entonces, ¿Qué estamos creando como país? ¿Acaso una fábrica de exportación de profesionales en serie?

La educación es un derecho y todos merecemos aspiraciones, y educación; sin embargo, no depende de una computadora, sino del modelo de enseñanza, donde el profesor o catedrático sea evaluado constantemente, sea un verdadero profesional e inspiración para el aprendizaje. No obstante, nuestra realidad es otra. Tanto en el sector público, como en el privado, se escuchan historias de acoso, de bullying, e inclusive, de traslados por inseguridad. Estamos claros que un país sin identidad, sin educación y sin salud está destinado, una y otra vez, al fracaso como sociedad.

Más aun, nuestra propia sociedad tiene las deficiencias por falta de educación de calidad y otros factores estructurales, y coyunturales, que afectan a nuestro país. Una cultura donde estamos acostumbrados a escuchar que si no aprovechas es porque somos tontos, que si no ganamos en algo que no es lícito es porque no somos vivos y así muchos ejemplos más. Hasta la corrupción depende de valores y educación moral para que no se desarrolle más. Ahora bien, Y si muchas instituciones con solvencia moral mencionan de la importancia de la educación ¿Cuál es el interés macabro de no desarrollar un país?

 

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