Colaboradores

11 Nov 2018
Colaboradores | Por: Lourdes Hernández

Comunidad El Espino, el reflejo de la desigualdad

Los indicadores nacionales sobre vivienda y hábitat reflejan una realidad muy contundente; de la cual no todos somos conscientes, el déficit habitacional afecta a 8 de cada 10 salvadoreños (INCAE, 2016), y las implicaciones de este fenómeno son muy alarmantes. Los habitantes de un asentamiento popular se ven expuestos a un limitado acceso de servicios básicos, enfermedades o situaciones externas que obstaculizan sus oportunidades de desarrollo en ámbitos como educación o empleo.

No solo las cifras reflejan esta realidad, día tras día podemos observar en nuestro entorno una cantidad importante de asentamientos populares que no cuentan con las condiciones mínimas para el desarrollo de sus pobladores. Detrás de una “champa”, improvisada con láminas oxidadas y desperdicios de basura, hay una familia que no tuvo la oportunidad de acceder a un terreno, ni a una vivienda que cumpla con los requisitos mínimos de habitabilidad. Dicho fenómeno, evidencia la desigualdad de oportunidades en nuestro país, así como la vulneración de derechos humanos a la que se enfrentan miles de salvadoreños.

La comunidad El Espino es uno de los muchos casos en nuestro país donde los seres humanos han sido víctimas de la desigualdad y exclusión social. Las familias que habitan El Espino llevan años liderando una lucha por el acceso a un terreno, que propicie las condiciones para el desarrollo integral de sus pobladores. Tal como se manifiesta en la Política Nacional de Vivienda y Hábitat de El Salvador una vivienda adecuada en un entorno seguro representa la base material para que las y los ciudadanos, sus familias y la sociedad en su conjunto puedan lograr un pleno desarrollo”.

Es decir, una vivienda digna es el catalizador para el desarrollo de los seres humanos. Cuando este derecho es violentado se generan una serie de implicaciones que afectan no solo a quienes radican en los asentamientos populares sino al entorno en su totalidad.

Los asentamientos populares deben ser un tema prioritario en las agendas públicas locales, pues solamente así lograremos desarrollar políticas públicas que aporten en la superación de la pobreza. Creemos que es posible construir una sociedad más justa para las familias que viven en asentamientos populares similares a El Espino, si todos los actores de la sociedad trabajamos por defender los intereses de aquellos que permanecen en exclusión.

 

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