Colaboradores

10 Abr 2016
Colaboradores | Por: Christian Bustamente

Competiendo en las grandes ligas, mi historia emprendedora

En la comunidad emprendedora salvadoreña, muchos comenzamos nuestra historia de origen de la misma manera: “me quedé sin trabajo y…”.

Yo no soy la excepción, a finales de 2014, debido a un recorte, perdí mi trabajo el cual la mayoría podría considerar como uno muy bueno. Eso me llevó a tener que considerar varias opciones. La primera opción era la “estándar”: mandar los currículum vítae, cuidar mis ahorros y esperar unos meses por otro trabajo. La segunda era empezar un negocio propio y probar suerte en el mundo del “emprendedurismo” nacional; claro que inmediatamente me fui con esta última opción. Además de las otras dos, también me impuse a mí mismo un reto: estudiar una maestría, pero no cualquier maestría. Me propuse a mí mismo lograr ser aceptado en una MBA top 20 de Estados Unidos. ¿Y por qué no trabajar en las dos cosas y lograr que el emprendimiento fuera un plus para mi aplicación? ¡Perfecto! El camino a seguir estaba decidido.

Para mi idea de negocio, estuve considerando qué podría hacer. Pensé en, un momento, desarrollar un app móvil para pedir pupusas, una plataforma donde emprendedores lograran vender sus productos y otras ideas que, al final, me resultaban difíciles de llevar a cabo con mis recursos disponibles. Al final, fue mi perro quien me dio la respuesta.

Desde que adopté a mi perro “Bumble”, salimos a correr habitualmente, pero a la hora de querer comprarle accesorios para nuestras salidas me di cuenta de que solo había correas, arneses y pecheras aburridas y simples. Esta deficiencia en el mercado me puso a pensar: ¿qué tal si hacemos accesorios caninos Premium? Así nació Comanche Gear.

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                                       Caption fotos: Por algo hay que comenzar!

Se llama Comanche debido a mi apodo, el cual empezó en segundo o tercer grado como “comando” y terminó siendo “comanche”. Al pasar los años, porque de pequeño, como muchos hijos de oficiales, me atrajeron los artículos camuflados y “tácticos”. Precisamente esas cualidades son las que desde el principio busqué incluir en mis productos. Quería algo que fuera duradero, cómodo, útil y que se vieran muy bien. Ya con una idea del producto que quería, hice varios diseños y compramos la materia prima que calculábamos sería necesaria. Ahora, las ideas eran buenas y todo, pero las ideas no son nada sin una excelente ejecución. Teníamos una conocida que había trabajado como modista, pero había abandonado el oficio para dedicarse a cuidar a sus hijos. Al principio no estaba segura de sí misma y ni siquiera podía intentar a confeccionar los diseños de los prototipos. El primer prototipo me dejó con la boca abierta. Ahora la idea se había convertido en realidad.

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Caption foto: ¿Cuál se ve mejor?

El mercado salvadoreño siempre ha sido uno muy complicado, especialmente para productos locales. Todos los que hemos abierto negocios hemos sufrido el efecto del “cuánto es lo menos”; especialmente con mis productos, que rondan los 30 dólares cuando el accesorio canino promedio cuesta 3 dólares (en serio, ¡los valen! Un producto similar en el exterior cuesta por lo menos el doble. Sin embargo, es extremadamente inspirador cuando mis clientes me envían fotos de sus perritos con su chaleco Comanche, al igual que varios que se convierten en auténticos fans de la marca. A pesar de las dificultades en el mercado local, la marca ha logrado cosechar cierta fama entre los amantes de mascotas.

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Desde el principio, busqué hacer una diferencia. Y a pesar de ser un negocio modesto, hemos dejado nuestra huella empezando con la elaboración de nuestros productos. Nuestra colaboradora ha logrado un buen nivel de ingresos trabajando desde su casa y cuidando a su familia mientras lo hace.

También nos hemos involucrado en casos caninos nacionales. Nuestro primer caso fue el de “Oso”, el perro héroe. Desde que se anunció su caso, lo hemos acompañado con donaciones de chalecos, canalizándole donaciones de alimentos y acompañándolo en su homenaje. Similar a “Oso”, también le donamos un chaleco a “Solovino”, un perrito con un caso similar. Adoptamos a un perrito criollo, “El Chipilín”, el cual ahora es un miembro querido de la familia y modelo de nuestros productos. Más recientemente, le colaboramos a una fundación animalista con la donación de chalecos para sus perritos en adopción.

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Foto 1: “Solovino” luce uno de los productos modelos de Comanche Gear. Foto 2: El famosísimo perro “Oso” fue otro de los modelos para este negocio emprendedo. 3. Chipilín es el perrito criollo que adoptó la familia de Comanche Gear y es la imagen oficial de sus productos.

Como les contaba al principio, mi otro objetivo era lograr ser aceptado en una MBA top de Estados Unidos. Durante todo el 2015, además de las actividades de emprendimiento, dediqué mucho tiempo y esfuerzo en estudiar para el GMAT (examen estandarizado necesario para admisión en un programa MBA). Durante todo el año, sacrifiqué salidas, vacaciones y hasta oportunidades laborales en trabajar para mis metas. La frase anterior es casi que un cliché de las publicaciones motivacionales. Lo que no cuentan es que eso se traduce en cosas como ni siquiera intentar tener novia, ver muy poco seguido a amistades, pasar semana santa y agosto encerrado en la casa, tener muchos problemas económicos, y la más severa de todas: sentir una increíble desesperación al ver de que hay una posibilidad muy real de fracasar y que todo haya sido en vano.

Sin duda me había metido en “Camisa de 11 varas”. A veces, hasta pensaba que me hubiera quedado con la opción de esperar un trabajo. ¿Habrá valido todo la pena? O ¿las regué? ¡Muy pronto les cuento!

 

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