Colaboradores

27 Jun 2014
Colaboradores | Por: Jaime Sanín

Cómo el deporte une lo que la política separa

Colombia necesita, desesperadamente, un motivo para celebrar. Una alegría. Colombia lleva demasiados años viviendo tristezas, sintiendo dolor y oyendo a su pueblo sufrir. Tal vez es por eso que Colombia es uno de los países donde se vive con más pasión el Mundial que se celebra por estos días en Brasil. Tal vez por eso, en gran parte del país se ha tenido que decretar una ley seca cuando juega la selección, pues somos un pueblo que sabe sufrir pero no un pueblo que sabe celebrar.

Después de 16 años sin ir a un Mundial, la selección colombiana ha unido a todo un país. Un país dividido, un país polarizado. Un país roto.

La clase política colombiana se ha esforzado históricamente por dividir al país y la sociedad se clasifica por estratos sociales; los políticos de turno aseguran que buscan beneficiar a los “pobres” y no a los “ricos”.  Lo triste es que si algo ha logrado hacer la clase política es eso: dividirnos como país. O tal vez jamás estuvimos unidos.

Ese es el gran valor del deporte. Más en un país con tan poco sentido de pertenencia como el nuestro. El deporte une y reconcilia al país, a ese país divido social, económica y políticamente. Un gol de la selección lo grita un obrero, lo grita un ejecutivo y lo grita el presidente. Un triunfo de los escarabajos en Europa lo celebra todo el país, olvidando por un momento los estratos sociales, las ideologías políticas.

El deporte también le ha mostrado al país que debe dejar de lado su complejo de inferioridad (tal vez es otra de las herencias que nos dejó la conquista y la colonización). Ese complejo tan fuerte que nos lleva a gritar “Sí se puede” cuando nadie nos ha dicho que no se puede, ese complejo que nos hace creer que no nos merecemos nada distinto a la miseria que hemos tenido por años.

Sí nos merecemos algo distinto, nos merecemos algo mejor. Nos merecemos celebrar. Celebrar los triunfos deportivos, los goles de la selección en su histórica campaña en el Mundial de Brasil. Pero también nos merecemos un país mejor, un país reconciliado, un país unido.

El deporte y los triunfos deportivos de nuestros deportistas en los últimos años nos han demostrado que, muy seguramente, el día que dejemos de sentir el complejo de inferioridad que sentimos, y tengamos la seguridad de que nos merecemos cada uno de los triunfos del país (no sólo deportivos, sino también sociales, políticos y económicos), podremos salir a celebrar sin ley seca, salir a celebrar sin matarnos. Ese día saldremos a celebrar realmente unidos como país.

La política tiene mucho que aprenderle al deporte, y nuestros políticos tienen mucho que aprenderles a nuestros deportistas. Mientras unos nos separan, otros nos unen, dejando en alto el nombre de Colombia. Esa es la importancia del deporte, especialmente en un país que necesita reconciliarse y celebrar. Celebrar unido.

 

14 Oct 2017
Hay cortinas de humo en la política salvadoreña
Colaboradores | Por: Ricardo Quijano

Hay cortinas de humo en la política salvadoreña

8 Oct 2017
¡Asegurate!
Colaboradores | Por: Alejandra Portillo

¡Asegurate!

7 Oct 2017
Seamos dueños responsables, no al maltrato animal
Colaboradores | Por: Diana García

Seamos dueños responsables, no al maltrato animal

1 Oct 2017
¿Será que en El Salvador existe la pena de muerte?
Colaboradores | Por: Jeferson Aldana

¿Será que en El Salvador existe la pena de muerte?