Colaboradores

25 Ene 2015
Colaboradores | Por: Joshua Alfaro

Combatiendo la corrupción con información

Vivimos en una era en constante cambio e innovación, no esperemos dádivas de ningún gobierno ni nos condenemos a la ignorancia. En esta era podemos informarnos más, leer más y saber más.

No hay mañana en la que nos levantemos, encendamos la televisión o leamos el periódico y no aparezca en titulares la corrupción, violencia y problemas económicos que atraviesa El Salvador. Día tras día nos enteramos de nuevos casos, nuevos robos, nuevas burlas a la ciudadanía que paga la fiesta de los gobernantes con sus impuestos, mientas los salvadoreños somos víctimas de la violencia.

¿Pero cuál es la causa de la corrupción y cómo podemos combatirla? El político que se corrompe en el uso de sus funciones es precisamente porque tiene el poder absoluto para hacerlo y para obtener ese poder necesita convencer a una masa ideológica de ciudadanos a través de beneficios asistenciales, subvenciones y dádivas, creando una cultura de merecimiento que socava el potencial, la libertad y la dignidad humana, sacrificando el progreso económico de los ciudadanos por una ayuda social, al igual que el chavismo, que ha creado millones de personas dependientes exclusivamente del Estado para que se enriquezcan únicamente sus dirigentes socialistas.

La corrupción puede eliminarse cuando se limita el poder de los gobernantes, pero esos límites solo pueden imponerlos ciudadanos informados y educados que voten por ciudadanos informados y educados y no por banderas ni ideologías. Ciudadanos demandantes de la transparencia y uso eficiente de los fondos públicos. Ciudadanos emprendedores que se nieguen a vender su libertad por una beneficencia estatal, pues la base de la auténtica riqueza, esa riqueza que perdura en el tiempo, se halla en el trabajo duro, el sano ahorro y la correcta inversión para el futuro.

La responsabilidad que los salvadoreños tenemos el próximo 1 de marzo es limitar el poder de las cúpulas políticas, esas que confabulan para obtener poder a través del odio de clases. Debemos demandar políticas que fomenten la inversión, la creación de empresas y la seguridad jurídica que garantice la propiedad privada y el cumplimiento de contratos, con reglas claras, instituciones confiables y uso transparentes de nuestros impuestos, pues solo así se crea riqueza nacional y una sociedad de progreso económico.

Los países menos corruptos, según el Índice de Percepción de la Corrupción 2014 (IPC) elaborado por la Organización de Transparencia Internacional, son los más liberales, los que apostaron a la educación y el libre mercado. Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia y Singapur, que prácticamente no tienen grandes recursos, son pequeños y tienen poca población y se han convertido en la envidia del mundo entero con la más alta calidad de vida de su población. En contraste, lo más corruptos son los menos libres. La comunista Corea del Norte y la Venezuela chavista condenaron a sus habitantes a una doctrina ideológica del siglo XX y se quedaron estancados en el pasado.

Vivimos en una era en constante cambio e innovación, no esperemos dádivas de ningún gobierno ni nos condenemos a la ignorancia. Podemos informarnos más, leer más y saber más en esta era que en cualquier otra de la historia, porque la información viaja literalmente a la velocidad de la luz en internet. Los salvadoreños siempre hemos trabajado por avanzar, mejorar y seguir adelante, no empeñemos nuestro futuro ni vendamos nuestra libertad por las ideas que fomentan el odio de clases y la corrupción de los políticos.

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