Colaboradores

27 Jul 2013
Colaboradores | Por: José Echeverría

Ante la emergencia, organización

Yo me pregunto donde está el humanismo del gobierno sea de izquierda o de derecha. Dónde ha quedado el origen y el fin de la actividad del Estado que según el artículo uno dela Constituciónde la República de El Salvador es la persona humana, artículo mismo que remarca ser obligación del Estado asegurar a los habitantes el goce de la libertad, la salud, la cultura, el bienestar económico y la justicia social.

De lo que es a lo que debería ser hay un tramo enorme de diferencia. Qué agradables son al oído los discursos de los candidatos presidenciales, y cuántos adormecidos por aquel canto de sirena se dejan llevar por ellos. Cuántas promesas desbordan en sus campañas, promesas de un futuro mejor, un futuro que a sus ojos nunca nadie ha logrado conquistar antes y que nadie conquistará sino ellos al ser elegidos. Nada más vacío que aquel pozo de promesas que no alcanzan a ver la realización, y nada mas profundo que la desilusión del pueblo hinchado de promesas, un pueblo que al caer en cuenta de la realidad despiertan de golpe a la misma dándose por enterados que no es ni por cerca aquel bienestar terrenal que los candidatos ofrecían.

Me gusta comparar al equilibrista balanceándose en la cuerda floja con el postulante a presidente, aquel hace malabares y este hace lo mismo, pero no con accesorios sino con las esperanzas de un pueblo. El sueño de justicia, de libertad, de pan, de trabajo digno, de techo que tanto prometen los candidatos al acercarse elecciones un día dejaran de ser sueño para ser realidad; la esperanza de los más necesitados un día verá la luz, la sonrisa desaparecida del rostro de las mayorías un día volverá a brillar con gran intensidad para ya no apagarse jamás.

El futuro augura un nuevo amanecer en el panorama social, solo si nuestro presente es de lucha. No podemos hablar de un mejor mañana si no nos fijamos en el ahora, y nuestro ahora se presenta óptimo para luchar. Los males no se combaten cuando ya han crecido en el árbol de las mil y un problemáticas, los problemas se evitan desde la raíz. Nuestros niños son esa raíz, sus corazoncitos y frescas mentes son esa tierra fértil esperando por semillas de justicia, de ideas de bien, de ideas revolucionarias pero una revolución de amor, de ideas rebeldes pero una rebeldía digna, una rebelión contra el sistema que parece gritarnos eres lo que vistes, vales lo que calzas no quien tu eres, no lo que piensas o tienes dentro. Es tiempo de levantarse ya y no dormirse en la espera de que un gobierno haga por nosotros, porque si bien es cierto son los dirigentes quienes están al servicio del pueblo, parece ser el pueblo al servicio de ellos.

El cambio no está en un cambio de gobierno, el cambio está en uno mismo, en la forma de actuar y de pensar. El despertar social comienza en los corazones propios, en ayudar al vecino más próximo, en aportar a la causa del más necesitado, en buscar ese espacio donde se pueda ser de utilidad y de bien.

Para poder dejar en el ayer la tristeza, la pobreza, la amargura, el llanto de los más desprovistos y poder ver brillar un futuro de esperanza realizada, de sueños conquistados, de justicia plena y verdad entre hermanos es preciso un hoy de lucha y solidaridad.

El bienestar social, la justicia, la paz, la alegría no son utopía, son realidad, realidad que exige ser conquistada no con armas, no arrebatadas con violencia sino con amor y plena entrega, con consciencia en el alma y firme convicción de volver el breve estar en la tierra un momento mas cómodo.

Ante la emergencia, organización. 

 

** Colaborador de MedioLleno

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