Colaboradores

2 Feb 2013
Colaboradores | Por: Liliana Finisterra

¿A cuántos grados centígrados del final?

Es indudable que la mano del ser humano es la principal causante del deterioro ambiental al que se ha visto expuesto el planeta azul, pero ¿será el hombre capaz de soportar y sobrevivir en éste, siendo víctima de su propio invento?

 

Uno de los más recientes y alarmantes casos  fue dado a conocer por la organización ecologista WWF donde se indica que el cambio climático hace estragos en la costa pacífica de Canadá donde cada año disminuye el oxígeno, lo que hace que especies como el salmón, la sardina, calamares y bacalao migren hacia el norte o se encuentre en aguas de la Columbia Británica, en pro de un mejor ambiente para vivir.

 

Por otra parte, el agujero de la capa de ozono que inicialmente era un pequeño círculo y que con los contaminantes químicos que a diario se utilizan de las diferentes maneras y usos, ha llegado a triplicar su tamaño, y también nos pasa cuenta de cobro. Hace poco se conoció el hallazgo de peces con manchas oscuras identificadas como tumores cancerosos. Según la información difundida por un grupo de investigadores, el cáncer de piel en tres especies de trucha se debe a la alta radiación solar a la que están expuestas, pues se encuentran debajo del agujero.

 

Pero la inclemencia del cambio climático también afecta directamente a los seres humanos y de manera preocupante, aunque a veces nos hagamos los de la vista gorda. En países como Colombia, el verano azota las diferentes regiones, presentándose en cerca de 8 departamentos, principalmente incendios forestales, algunos provocados por manos inescrupulosas que terminan acabando con el ecosistema que en nuestra realidad puede ser nuestro único salvador.

 

Los expertos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) y la Oficina Meteorológica del Reino Unido, aseguran, sin embargo, que sólo hemos vivido una pequeña parte de los efectos devastadores del cambio climático y que lo peor está por venir.

 

Y si se mira el último siglo, este fenómeno climático afecta hasta la más minúscula partícula. Por ejemplo, las hojas algunas especies de plantas, generalmente árboles, se han encogido como consecuencia de este cambio y según una alteración que, según el científico Greg Guerin, podría tener “consecuencias medioambientales más profundas”.

 

Además de la alta reproducción de cianobacterias que son altamente nocivas para la salud humana y que se reproducen en agua caliente, contribuyendo así, las altas temperaturas  a su rápido crecimiento. “Estas toxinas pueden afectar al hígado y otros órganos, el sistema nervioso,  a los ojos y mucosas, además de producir dermatitis y alergias”, explica Francisca F. del Campo, investigadora en la Universidad Autónoma de Madrid.

 

No se puede retroceder en el tiempo y remediar los daños ya causados de manera ambiental a la humanidad, pero aún hay tiempo de contrarrestar los efectos más graves y nocivos que pueden llegar, mientras los seres humanos en el afán de inmortalizar ideas, mejorar condiciones de trabajo, estamos en una carrera sin fin hacia el abismo de la autodestrucción.

 

*Colaboradora de MedioLleno

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