Ayudando

14 Ago 2013
Ayudando | Por: Gabriela Bolaños Pacas

¡Levantemos la vista!

Probablemente estás leyendo esto porque te apareció en Twitter o Facebook. Con la misma facilidad, hay miles de empresas promocionando sus productos, entidades internacionales dando cifras oficiales, personas organizando eventos o compartiendo fotos y amigos en la distancia hablando como si estuvieran en el mismo cuarto.

Podemos considerar el internet en sí, con sus miles de usos, como una herramienta que nos hace más poderosos. Podemos hacer lo que queramos, incluso cosas no muy buenas: aparentar ser alguien más, divulgar secretos ajenos, o decir mentiras y lograr que todo el mundo se las crea. Es un poder que trae una gran responsabilidad.

La conectividad nos está transformando de manera bastante positiva.  Pero creo que muchos estamos de acuerdo con que se le puede dar un mal uso a las redes sociales, y que hay cosas que no se deben hacer, en exceso, al menos.

Considero que las redes sociales son un arma contra la autenticidad de la persona. Por eso hay quienes que todos los días cambian su foto de perfil, suben fotos de ellas mismas esperando un comentario, pueden poner en su información personal cualquier cosa, poner libros que no han leído o frases que su estilo de vida no reflejan. Se puede crear en Facebook a la persona que se quiere ser, pero puede estar muy lejos de la realidad. Es aquí donde nace otro problema: criminales en las redes sociales, gente realmente mentirosa que busca estafar o averiguar información de una persona. Entonces, se vuelven vulnerables quienes no protegen su privacidad.

 En Twitter se da algo parecido, y entre mayor sea el liderazgo del usuario, mayor es su impacto (constructivo o lamentable). En un espacio tan reducido abundan las grandes palabras, pero las palabras no siempre reflejan acciones. Por ejemplo, una red social mal utilizada por un político es peligrosa, porque una niña que aparenta ser alguien más en su Facebook va a ganar “likes”, pero un político que aparenta buenas intenciones va a ganar votos.

Hay gente que acepta a cualquiera por tener más amigos o seguidores, gente que tuitea desde un sillón y cree que está “participando”; gente que da su información personal, entre otros pecados que todos cometemos. Pero creo que el mayor error ha sido mucho más discreto. Hemos ido permitiendo que lo virtual tome un lugar demasiado importante en nuestras vidas, dejando que sus aplicaciones amarren nuestras manos y sus innovaciones aparten nuestra vista de cosas más importantes.

¿Qué porcentaje de nuestro día pasamos viendo una pantalla? ¿De ese tiempo, cuánto en realidad es necesario? ¿Y durante el tiempo innecesario que pasamos “conectados”, de qué nos habremos perdido? Tal vez íbamos en el carro y no vimos que al lado de la calle un niño descalzo jugaba con una caja de cartón. La compasión no se compensa cuando lees una estadística de pobreza. Tal vez estábamos en una cena familiar y alguien dio una buena noticia. Contarla una segunda vez nunca es tan emocionante como la primera (¿Qué dijiste? Estaba contestando una cosa…). Tal vez estábamos en clase y el profesor dijo algo que nos podría ser muy útil en nuestra vida profesional, pero no escuchamos. Estábamos leyendo un “dato curioso” de esos que nos hacen sentir más cultos.

No olvidemos disfrutar lo que tenemos frente a nosotros. Veámonos a los ojos. Leamos libros o contemos chistes. Observemos las necesidades de nuestro prójimo y que no solo nos las cuenten, porque las verdaderas emociones, el conocimiento y las personalidades auténticas nunca las vamos a encontrar en una pantalla. ¡Levantemos la vista!

El internet es y seguirá siendo una gran puerta al desarrollo. Qué gran herramienta y qué gran responsabilidad la de mantenernos humanos aunque tengamos el mundo en nuestras manos, la de ser nosotros mismos y preocuparnos por lo que irradiamos en la vida real, más que lo que aparentamos ser en una página web.

Les dejo una frase de Albert Einstein: “Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”. 

  • Excelente artículo. Temamos como Einstein, es terrible ver a tanto joven perdiendo horas y horas frente a la pantalla, jugando o viendo Facebook, nada más, solo consumiendo y núnca produciendo.

    Parte del problema (por el momento), creo que es el “choque” cultural que el concepto de “medios sociales” ofrece. El Internet “pre”- Facebook, es un internet donde la necesidad por encontrar algo más te empujaba a leer, informarte, aprender y socializar (en foros!), pero en especial a producir.
    ¡Cuanto blogger murio en El Salvador por culpa de Twitter!

    Y cuanto talento sera totalmente desperdiciado, haciendo memes o solo dando “likes” (una acción que no produce ningun retorno o valor personal).

    Nuevamente, excelente columna. Siga así, que no es la unica que piensa de esta forma.

    • Gabriela Bolaños

      Gracias por su comentario. Mi objetivo era tramitir eso mismo. ¡Sigamos tratando de hacer conciencia! Saludos

  • flinom

    Interesante!…….. y como dice el articulo es una gran “puerta” por la que deberiamos de entrar y no solo observar; sera que la diferencia entre entre entrar y observar es la educacion?

  • Pringles12

    Muy buena columna! 🙂

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